
Hay días en los que uno se levanta con el pie izquierdo, y luego está el día que tuvo Alycia Yost, una mujer de 36 años de Barnesville, Pensilvania. En menos de 24 horas, esta ciudadana estadounidense logró acumular un historial delictivo que parece sacado de una película de acción mezclada con una comedia de enredos muy oscura.
El inicio del caos: una acalorada discusión matrimonial
Todo comenzó la madrugada del miércoles, alrededor de las 4:00 a.m. La policía recibió una llamada al 911 desde una residencia en Codorus Road. De fondo, el operador de emergencias pudo escuchar a un hombre gritando una frase que dejaba poco a la imaginación:
«¡Me ha disparado en el brazo y no me quiere devolver la pistola!»
Cuando los agentes llegaron al lugar media hora después, el marido salió corriendo de la casa confirmando que su esposa le había disparado. Rápidamente fue trasladado al hospital, dejando a Alycia sola en el domicilio y con cero intenciones de entregarse.
Atrincheramiento y el derribo del dron policial
Lejos de rendirse, Yost decidió atrincherarse en su casa, dando inicio a un tenso standoff que duró más de cinco horas. Para evaluar la situación sin arriesgar vidas humanas, las autoridades decidieron utilizar la tecnología moderna y enviaron un dron de la marca DJI al interior de la vivienda.
A las 9:40 a.m., la cámara del dispositivo localizó a la mujer sentada tranquilamente en la escalera del salón. ¿Su reacción al verse grabada? Sacar su lado más táctico. Se escucharon dos disparos y los agentes perdieron la señal de vídeo al instante: había abatido al dron en pleno vuelo.
Quince minutos después del derribo, la policía logró entrar y detenerla. En la escena del «crimen tecnológico» encontraron:
- El dron policial destrozado a los pies de la escalera.
- Un fragmento de una de las alas del aparato.
- Dos casquillos percutidos.
- Una pistola SCCY CPX1 de 9mm cargada, presuntamente el arma ejecutora de drones.

Una visita accidentada al hospital y la sorpresa final en prisión
Tras el arresto, la mujer fue trasladada al Hospital St. Luke en Coaldale para una revisión médica de rutina. Pero el espectáculo debía continuar. Sin mediar provocación, Alycia propinó un puñetazo en el pómulo a una enfermera, haciéndole volar las gafas por los aires.
Finalmente, fue llevada a la prisión del condado de Schuylkill, donde las autoridades esperaban que los ánimos se calmaran. Durante el proceso de ingreso, el protocolo exige una muestra de orina. Yost fue al baño, hizo sus necesidades en el vaso clínico, pero en lugar de entregarlo pacíficamente, decidió que era buena idea arrojar el contenido contra tres miembros del personal penitenciario, impactando a uno de ellos directamente en la cara con el líquido.
La factura de un día de furia
Actualmente, Alycia Yost se encuentra detenida con una fianza de 250.000 dólares. Su lista de cargos es tan variada como su jornada e incluye intento de homicidio, asalto agravado con arma mortal, disparo de un arma de fuego dentro de una residencia, resistencia al arresto, y asalto agravado contra personal médico y penitenciario. Sin duda, una historia que los policías del condado de Schuylkill tardarán mucho en olvidar.
