El paquete sorpresa de la venganza un canadiense condenado por enviar sus heces por correo

El paquete sorpresa de la venganza un canadiense condenado por enviar sus heces por correo
Un hombre canadiense ha sido condenado a 15 meses de prisión por enviar trece paquetes rellenos de sus propias heces a múltiples víctimas, incluyendo despachos de abogados y una comisaría. Su venganza fecal duró meses, con notas que indicaban que había un «regalo» dentro.
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En Canadá, la guerra fría entre vecinos o exsocios a veces escala de una manera… orgánica. John St. Denis, un ciudadano de Edmonton de 53 años, ha demostrado que hay niveles de venganza que solo se alcanzan cuando uno está dispuesto a sacrificar su propia dignidad (y digestión).

¿Su arma secreta? El servicio postal y sus propias deposiciones. Sí, has leído bien. Este hombre ha sido condenado recientemente a 15 meses de cárcel por lo que se podría denominar la campaña de venganza más pestilente de la historia reciente. Parece que St. Denis tenía una larga lista de agravios pendientes, y decidió saldarlos enviando un total de trece paquetes por correo. Estos no contenían precisamente bombones o un cheque regalo, sino una generosa ración de sus propias heces humanas, meticulosamente empaquetadas.

Entre las víctimas de esta peculiar táctica de terrorismo postal figuraban bufetes de abogados con los que había tenido litigios, una oficina del gobierno e, incluso, la propia policía. Imagina la escena en la recepción de un despacho de alto standing: el paquete llega, lleva una nota escrita a mano que dice algo así como «Hay un regalo para ti», o «Disfruta de esto». La expectativa se desinfla (o, mejor dicho, se solidifica) en el momento en que se abre el envoltorio y el olor ataca sin piedad.

La táctica, aunque efectiva para causar asco y una buena dosis de pánico, no le salió precisamente gratis. El juez no encontró la broma demasiado divertida y lo sentenció a más de un año entre rejas por el delito de ‘molestar y acosar’ de forma altamente desagradable. Desde luego, St. Denis se ganó su fama, aunque probablemente no sea la clase de legado que esperaría dejar. Un consejo para futuros vengadores: si vais a enviar algo por correo, aseguraos de que no requiera el uso de guantes y una mascarilla de gas.