El Mundial 2030, la FIFA y su genial idea de cruzarse medio mundo

El Mundial 2030, la FIFA y su genial idea de cruzarse medio mundo
La FIFA ha desvelado una sede rompedora para el Mundial 2030: España, Portugal y Marruecos serán los anfitriones, pero con partidos inaugurales simbólicos en Uruguay, Argentina y Paraguay. Una decisión que ha causado un terremoto, acusaciones de traición, y graves preocupaciones logísticas y ambientales. ¿Preparados para un viaje de proporciones épicas?
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¡Agárrate, que vienen curvas! La FIFA, en su infinita sabiduría (o quizás en un arranque de genio cómico), nos acaba de desvelar cómo será el Mundial de Fútbol de 2030, y preparaos porque la cosa promete más jet lag que partidos. Han decidido que el torneo más esperado del fútbol no se contente con un par de países, no señor. ¡Va a ser un tour operado por la propia FIFA a través de seis países y tres continentes! Sí, has leído bien, y no, no es el ‘Día de los Inocentes’.

Imagina la escena: España, Portugal y Marruecos serán los anfitriones principales. Todo muy bien, la península ibérica se alía con el norte de África, una mezcla cultural que suena fantástica. Pero aquí viene el giro de guion que ni el mejor director de Hollywood podría haber imaginado: para celebrar el centenario del primer Mundial (que, para los más despistados, fue en Uruguay en 1930), han decidido que los partidos inaugurales, ¡solo uno por país!, se jueguen en Uruguay, Argentina y Paraguay. Después de ese mini-debut sudamericano, la caravana entera se coge el avión para cruzar el Atlántico y plantarse en Europa y África, donde se jugará el resto del torneo. Esto no es un Mundial, ¡es una yincana global!

Y, como era de esperar, la decisión ha desatado un torbellino de críticas. Muchos acusan a la FIFA de una «traición monumental». Conmebol, la confederación sudamericana, se había frotado las manos pensando que el centenario les daría un Mundial completo. Pero no, la FIFA les ha soltado una migaja en forma de partido inaugural para, acto seguido, llevarse el pastel al otro lado del charco. Es como invitar a alguien a tu cumpleaños, darle un trozo de tarta minúsculo y luego irte con el resto de la tarta a otra fiesta.

Y si ya estamos pensando en la logística, el calentamiento global está echando humo solo de pensar en la huella de carbono de este despliegue. Equipos, aficiones, personal… ¿Alguien ha calculado cuántas toneladas de CO2 se van a emitir para que los jugadores puedan marcar un gol simbólico en Uruguay antes de coger otro vuelo transoceánico? Los ecologistas están que trinan, y con razón. La propia FIFA, que suele venderse como adalid de la sostenibilidad, parece haber tenido un «pequeño» despiste con este plan de vuelos transcontinentales.

Pero esperad, que hay más miga. Esta decisión tan «salomónica» y geográficamente dispersa tiene un efecto secundario muy interesante: deja el camino expedito para que Arabia Saudí se postule como candidata casi única para el Mundial de 2034. ¿Coincidencia? Algunos dirían que no hay casualidades, solo destinos… y planes muy bien orquestados entre bambalinas. La comunidad futbolística internacional, incluidos antiguos oficiales de la FIFA, ven en esto un movimiento estratégico más que deportivo.

Así que, mientras la FIFA celebra su «unidad global» y su «evento centenario único», el resto del mundo se rasca la cabeza preguntándose si esto es un avance para el fútbol o la broma de un genio del ajedrez geopolítico. Preparaos para el Mundial más repartido de la historia, donde el verdadero MVP quizás sea la aerolínea con la que vuelen los equipos. ¡Qué empiece el espectáculo… y el check-in!