El médico fantasma indio al que se le olvidó existir

El médico fantasma indio al que se le olvidó existir
A un 'médico' en la India le han revocado la licencia tras admitir ante las autoridades que, en realidad, nunca existió. Parece que el galeno era una identidad fantasma o un caso épico de fraude que pasó desapercibido hasta ahora.
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¿Qué es peor que un cirujano con un pulso tembloroso? Pues un profesional de la salud que confiesa ante la junta médica que la persona que ostenta la licencia… no existe. La India nos regala una de esas historias que demuestran que, a veces, la realidad supera los guiones de las comedias más absurdas.

El escándalo estalló cuando se llevó a cabo una investigación sobre la identidad de este galeno. En lugar de encontrar un historial de mala praxis o facturas turbias, los investigadores se toparon con un muro de la cuarta dimensión. El sujeto en cuestión, supuestamente licenciado, terminó por confesar la verdad a las autoridades: la identidad registrada en la licencia médica nunca había sido una persona real, sino una invención o una identidad ya fallecida o, simplemente, una entidad que nunca pisó una facultad de medicina.

Esto no es un simple caso de fraude de identidad, donde alguien se hace pasar por otra persona. Estamos hablando del nivel Platino de la suplantación: utilizar la identidad de un ser que, burocráticamente y quizás físicamente, es inexistente. Es decir, el ‘doctor’ que estaba operando o recetando no era un impostor, era un ‘no-existente’ usando documentación que, inexplicablemente, había pasado todos los filtros para acreditar a alguien en el sector sanitario.

La licencia fue revocada de inmediato, por razones obvias, aunque la noticia plantea preguntas fundamentales sobre la permeabilidad del sistema de registro médico. ¿Cómo diablos se las apañó este individuo para conseguir una acreditación oficial con un nombre que no tiene cuerpo ni alma en los registros civiles? La moraleja es clara: si vas a dedicarte a la sanidad, asegúrate primero de haber nacido, porque la verdad siempre sale a la luz, aunque sea de forma fantasmagórica. La burocracia india demuestra ser tan elástica que permite que hasta las identidades del limbo puedan conseguir trabajo.