El ladrón de juguetes sexuales que amenazaba con una pata de cordero

El ladrón de juguetes sexuales que amenazaba con una pata de cordero
Un hombre de 32 años en Gales intentó robar juguetes sexuales y dos sidras de un supermercado. Al ser confrontado, sacó una pata de cordero de su chaqueta y amenazó a un empleado. Fue condenado a una orden comunitaria, supervisión y tratamiento por alcoholismo tras declararse culpable.
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La vida en los supermercados de barrio suele transcurrir entre la compra del pan, algún que otro chismorreo con el frutero y la eterna duda sobre qué marca de yogur llevar. Pero, de vez en cuando, el universo nos regala historias que ni el guionista más fumado de Hollywood sería capaz de idear. Y aquí es donde entra en escena nuestro amigo Christopher John Jones, un hombre de 32 años que decidió darle un giro inesperado a su visita a un Co-op en St Mary Street, Risca, un coqueto pueblo del sur de Gales.

Corría el mes de mayo cuando Jones, con la misión secreta de adquirir unos «pequeños placeres» y un par de latas de sidra, intentó salir de la tienda sin pasar por caja. Sí, hablamos de un hurto, pero no de uno cualquiera. El botín, según las crónicas, incluía unos cuantos juguetes sexuales. Ya os imagináis la escena: un tipo que disimuladamente intentaba escabullirse con un cargamento tan peculiar.

Pero claro, la vida no es un videoclip y siempre hay un héroe anónimo o, en este caso, un miembro del público con buen ojo que decide que hasta aquí hemos llegado. Así que, cuando Jones fue confrontado por su osadía, la situación tomó un giro aún más… ¿culinario? De repente, nuestro peculiar ladrón, en un movimiento que ni Harry Houdini, sacó de su chaqueta ¡una pata de cordero! Sí, habéis leído bien. No un cuchillo, no una pistola de agua, ni siquiera una figurita de colección. Una pata de cordero de toda la vida.

Y no contento con la sorpresa que esto generó, Jones decidió elevar el nivel de la amenaza. Levantó la pata de cordero por encima de su cabeza, con una pericia que haría palidecer a cualquier carnicero, y soltó una frase que pasará a los anales de la historia criminal galesa: «Si no te echas para atrás, te reviento la cara con esto». La verdad es que uno no sabe si echarse a reír o salir corriendo ante tal declaración de intenciones cárnica.

Afortunadamente, nadie salió herido por la contundente pata de cordero. Christopher John Jones, demostrando una sinceridad que le honra (o quizás no le quedaba otra), se declaró culpable de robo y de comportamiento amenazante ante el tribunal de Newport. La sentencia no fue tan sangrienta como la amenaza: se le impuso una orden comunitaria de un año, que incluía supervisión y un tratamiento para sus problemas con el alcohol.

Así concluye la saga del ladrón de juguetes sexuales con arma de cordero. Una historia que nos recuerda que, a veces, la realidad supera con creces cualquier ficción, especialmente cuando hay sidra, juguetes sexuales y una pata de cordero de por medio. ¡Quién dijo que ir al supermercado era aburrido!