El increíble engaño del hijo que se hizo pasar por su madre durante 12 años

El increíble engaño del hijo que se hizo pasar por su madre durante 12 años
Barry Lee, de Wigan, se disfrazó de su madre fallecida durante 12 años para cobrar su pensión, estafando 50.000 libras. Usaba peluca, maquillaje y silla de ruedas para imitarla en la oficina de correos y financiar su adicción. Fue descubierto y condenado a dos años de prisión. Un fraude digno de película.
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Agárrense, que la historia que os traemos hoy es de esas que superan la ficción, o al menos, la hacen palidecer. Imaginaos a un tipo que, por amor… no, por dinero, se convierte en un actor digno de Oscar, pero para fines un tanto turbios. Hablamos de Barry Lee, un ciudadano de Wigan, Reino Unido, que se marcó un papelón de doce años, nada menos, encarnando a su propia madre difunta. Sí, habéis leído bien: ¡su madre muerta!

Todo comenzó en 2001, cuando la pobre Elsie Lee, la madre de nuestro protagonista, falleció a los 81 años. Lo normal sería llorar su pérdida, quizás arreglar unos papeles y seguir adelante. Pero Barry, que por aquel entonces contaba con 50 primaveras, vio una oportunidad… y una fuente de financiación para su, ejem, «afición» a las drogas (cocaína y crack, para ser exactos).

Durante más de una década, nuestro amigo Barry se transformó en Elsie. No era un mero «me pongo sus gafas y listo». Aquí hablamos de un nivel de compromiso serio. Cada vez que tocaba ir a la oficina de correos de Wigan para recoger la pensión de Elsie, Barry se ponía manos a la obra con un vestuario digno de un teatro de variedades: ropa de su madre, una peluca que imitaba su peinado, maquillaje para disimular la edad y, por supuesto, sus gafas. Para rematar la faena, se movía en silla de ruedas y hasta imitaba la voz de su progenitora. ¡Una auténtica señora mayor! La gente del barrio y los empleados del correo debieron de pensar que Elsie estaba en plena forma para sus casi 90 años (o lo que diera a entender).

La estafa, de película, le reportó la friolera de 50.000 libras esterlinas a lo largo de esos doce años. Que se dice pronto, pero es una buena pasta obtenida a base de disfrazarse y mentir cada mes. Pero, como suele pasar con los planes demasiado ambiciosos, el chiringuito de Barry tenía fecha de caducidad.

El Departamento de Trabajo y Pensiones (DWP, por sus siglas en inglés) empezó a mosquearse en 2013. Parece que Elsie, o mejor dicho, Barry, se olvidó de renovar el certificado de vida anual que exigían para seguir cobrando la pensión. Una vez que se encendieron las alarmas, no tardaron en tirar del hilo. Barry fue arrestado en abril de 2013, y el telón de su obra maestra de engaño cayó de golpe.

Ante el Tribunal de la Corona de Bolton, el fiscal lo dejó claro: Barry había «explotado deliberadamente el sistema». Y el juez, sin paños calientes, añadió que había «depredado los fondos públicos». La defensa, por su parte, intentó justificarlo hablando de su vergüenza y arrepentimiento, además de la adicción. Pero ni con esas. Al final, la función de Barry Lee terminó con un veredicto de culpabilidad y una condena de dos años de prisión.

Así que ya lo sabéis, si alguna vez pensáis en montar una estratagema digna de Hollywood para evitar los problemas, recordad a Barry y su «mamá». Que lo de disfrazarse de persona mayor tiene su ciencia y sus riesgos. Y a la larga, casi siempre sale el sol… o en este caso, la justicia.