Un juez con peluca de Elvis y siestas judiciales en Misuri

Un juez con peluca de Elvis y siestas judiciales en Misuri
Un juez de Misuri, conocido por sus extravagancias como usar peluca de Elvis, quedarse dormido en juicios, hacer ruidos de King Kong y usar un cañón de camisetas en sala, ha sido suspendido sin sueldo. Sus métodos poco ortodoxos buscaban humanizar la justicia, pero la Corte Suprema dictaminó su conducta impropia.
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Agárrense que vienen curvas, porque lo que os traemos hoy es de traca. En el recóndito y, por lo visto, siempre sorprendente estado de Misuri, un juez llamado Charlie Clifford ha protagonizado una de esas historias que demuestran que la realidad, a veces, supera con creces a la ficción. ¿El motivo? Nada menos que ser suspendido de sus funciones, y sin sueldo, por una serie de comportamientos que, como poco, podrían calificarse de… singulares.

Imaginaos la escena: estás en pleno juicio, la tensión se puede cortar con un cuchillo, y de repente, ¿qué hace su señoría? Pues, según cuentan las crónicas, se ponía una peluca de Elvis Presley, gafas de sol a juego, ¡y a rockear en la sala! Y no, no era una fiesta de disfraces, sino un argumento de cierre de un juicio con jurado. Que un juez se ponga la peluca del ‘Rey del Rock and Roll’ mientras el destino de alguien está en juego, es algo que no se ve todos los días, creednos.

Pero la cosa no se quedaba ahí. Parece ser que al juez Clifford le encantaba echarse una cabezadita de vez en cuando. Sí, habéis leído bien: se quedaba frito en el estrado durante los procedimientos judiciales. Vamos, que la siesta era sagrada para él, incluso con la toga puesta y en plena faena. Un verdadero profesional del dulce sueño, sin duda.

Y por si esto fuera poco, la lista de excentricidades del buen hombre era digna de mención. Se le acusaba de usar un mazo de esos gigantes, de broma, durante una vista de declaración de culpabilidad. También se autodenominaba, con toda la pompa, «el Duque del Condado de Boone». ¡Olé él! Entre otras perlas, se dedicaba a tener conversaciones un tanto… peculiares con los abogados, le ordenó a un acusado que escribiera un haiku para su mujer como parte de la sentencia y, ojo al dato, llegó a hacer ruidos de «King Kong» en la sala. Un espectáculo, vamos.

No contento con eso, el juez Clifford también probó suerte con la interpretación, haciendo una imitación de la televisiva «Judge Judy» y preguntándole a un acusado aquello de «¿Qué pasa, chaval?» o «¿Qué hay, colega?». Y, para rematar la faena, se dedicó a disparar camisetas con un cañón de aire comprimido en la mismísima sala del tribunal. Sí, habéis leído bien: un cañón de camisetas. ¿Quién dijo que la justicia no podía ser divertida?

Aunque parezca increíble, el juez admitió la mayoría de las acusaciones. Su defensa era que, con todo esto, intentaba «devolver la humanidad a la sala del tribunal» y hacer que el proceso judicial fuera menos intimidante. Una intención noble, quizás, pero con unos métodos que la verdad, se salían un poco de lo habitual.

La Corte Suprema de Misuri, que al parecer no entendió muy bien su visión de la «humanización judicial», dictaminó que su conducta era «poco profesional, indigna y perjudicial para la administración de justicia». Por ello, le impusieron una reprimenda pública y una suspensión sin sueldo. La buena noticia (o no, según se mire) es que, una vez cumplido su castigo, podrá volver a impartir justicia. Así que, preparaos, Misuri, porque el juez con peluca de Elvis y cañón de camisetas podría regresar al ruedo judicial.