
A ver, seamos sinceros, el ‘Paradise Park’ de Hayle, Cornualles, parece tener un problema serio de seguridad con sus inquilinos más altos y rosados. La última estrella en conseguir la ansiada libertad es un flamenco caribeño llamado, de forma hilarante, ‘Long Legs’ (Patas Largas). Sí, suena a personaje de western, y su historia promete ser épica. El asunto es que Long Legs decidió que la vida entre barrotes (o, bueno, recintos) no era lo suyo y puso pies en polvorosa.
Los responsables del parque confirmaron que el pájaro está volando por la zona, bien de salud y, presumiblemente, disfrutando de su nueva vida salvaje en los alrededores. De momento, los cuidadores están planificando cómo convencer a Long Legs para que vuelva al calor del hogar, pero la presión es alta, porque tiene un espejo donde mirarse. Y ese espejo es Pinky.
Aquí es donde la historia se pone jugosa. Esta no es la primera vez que un residente del Paradise Park decide probar suerte fuera. Hace ya 15 años, Pinky y Perky (nombres que parecen sacados de un sketch de Monty Python) se fugaron del mismo parque. Perky fue recapturado rápidamente, pero Pinky, ¡oh, Pinky!, lleva más de una década viviendo a sus anchas entre los estuarios de Cornualles y Devon. Se ha convertido en una especie de leyenda local y, francamente, en el ejemplo perfecto de que la vida de fugitivo funciona si eres un flamenco lo suficientemente decidido y de color brillante.
Long Legs, un flamenco caribeño (por lo tanto, de un rosa súper llamativo) y con un anillo identificativo en la pata, es fácilmente reconocible. Pero el mensaje está claro: si Pinky pudo hacerlo durante 15 años, ¿por qué no Long Legs? La única esperanza para el parque es que Long Legs no desarrolle ese gusto por la libertad total y prefiera volver a la zona de comedero seguro. Mientras tanto, si veis un pájaro muy rosa surcando los cielos de Cornualles, sabed que no es un espejismo, sino el nuevo aspirante a leyenda, buscando su propia versión del sueño americano, o al menos, la versión ‘cornish’.
