El desastroso fracaso legal de usar inteligencia artificial para demandar a mujeres por llamarle mala cita en Facebook

El desastroso fracaso legal de usar inteligencia artificial para demandar a mujeres por llamarle mala cita en Facebook
Un hombre intentó demandar a Meta y a varias mujeres que lo criticaron en un grupo de Facebook usando una innovadora firma de abogados con IA. El resultado: citas legales inventadas, un caso desestimado y posibles sanciones millonarias para los creadores de esta surrealista estrategia.
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Imagina la situación: tienes una cita, la cosa no cuaja, te bloquean y decides enviar mensajes amenazantes desde otro número. La chica, lógicamente, hace una captura de pantalla y te expone en el famoso grupo de Facebook «Are We Dating the Same Guy» (¿Estamos saliendo con el mismo chico?). Hasta aquí, un drama moderno de manual. Pero nuestro protagonista, Nikko D’Ambrosio, decidió llevar su rabieta al siguiente nivel.

La demanda contra el mundo entero (y el Wi-Fi de los suegros)

Ofendido por la publicación, D’Ambrosio no solo demandó a su cita, Abbigail Rajala, sino que trazó una red de culpables digna de una película de sobremesa. En su punto de mira estaban:

  • La propia Abbigail, por publicar la captura de pantalla.
  • Los padres de Abbigail, bajo la ridícula premisa de que ella usó la conexión a Internet de su casa.
  • Cualquier mujer que se atreviera a comentar en el hilo de Facebook.
  • Y, por supuesto, Meta, acusando a la empresa de Mark Zuckerberg de lucrarse con su sufrimiento al poner anuncios junto al post.

Pero enfrentarse al coloso legal de Meta requiere una estrategia brillante, ¿verdad? Aquí es donde entra la verdadera comedia de esta historia.

MarcTrent.AI: Cuando tu abogado es un algoritmo con mucha imaginación

Para su cruzada, D’Ambrosio confió en una firma llamada MarcTrent.AI, un despacho que alardeaba en su blog de utilizar inteligencia artificial para «descubrir oportunidades legales que las firmas tradicionales pasan por alto». Según su fundador, Marc Trent, su tecnología predictiva estaba tan evolucionada que incluso Meta mordería el polvo ante ellos y lograrían aumentar sus tasas de éxito en un 35%.

¿La realidad? Su arma secreta resultó ser un auténtico cañón de confeti. Durante la apelación, el tribunal descubrió que la demanda estaba plagada de lo que en el argot técnico llamamos alucinaciones de la IA.

«Los escritos y otras presentaciones judiciales que incluyen citas ficticias —inexactitudes descubribles con un cuidado profesional elemental— son inaceptables», sentenció tajantemente el juez David Hamilton del Tribunal de Apelaciones.

Un fracaso legal con posibles sanciones reales

Captura de pantalla de los mensajes de texto abusivos presentados como prueba

El caso, que ya había sido desestimado por un tribunal de distrito por no tener ni pies ni cabeza (y porque las leyes de difamación y la Primera Enmienda protegen este tipo de opiniones en Illinois), fue llevado a apelación en un movimiento totalmente kamikaze. Los jueces concluyeron que la apelación era completamente frívola y que los abogados ni siquiera se habían molestado en revisar los textos generados por la IA, llegando al extremo de olvidar firmar el documento, que es básicamente el sello de garantía de que un humano ha leído el papel.

Lejos de limpiar su nombre, D’Ambrosio ha conseguido que su fracaso amoroso y sus insultos queden inmortalizados en los anales de la jurisprudencia estadounidense. Por su parte, sus «abogados del futuro» se enfrentan ahora a duras sanciones económicas por inventarse sentencias, citar estatutos inexistentes y presentar un trabajo tremendamente chapucero.

Moraleja de la historia: si eres una mala cita, acéptalo con dignidad. Y si vas a demandar a una megacorporación tecnológica, tal vez no dejes que un chatbot escriba los papeles del juzgado.