
¿Te imaginas revisar tu feed oficial y descubrir que tu representante político se está dedicando al cine de acción, y además en el papel de villano? Esto es exactamente lo que ha pasado en el condado de Shelby, Tennessee, en un giro de guion digno de una comedia de enredos gubernamental.
La controversia comenzó cuando el gobierno del condado decidió compartir un vídeo de entrenamiento de la Guardia Nacional. El objetivo era tan serio como importante: educar sobre cómo actuar en el terrible caso de un tirador activo. El vídeo, por supuesto, presentaba un simulacro dramático donde un individuo irrumpe en un edificio, pistola en mano, para recrear una situación de crisis.
El problema no era la seriedad del simulacro, sino el reparto. En cuanto el vídeo se hizo público, los vecinos de Shelby County se quedaron de piedra. El ‘malo malísimo’, el tirador que ponía en jaque la seguridad, tenía una cara sospechosamente familiar. Tras un rápido trabajo de detección civil, la conclusión fue unánime: el actor que encarnaba al agresor era Miska Clay Bibbs, ni más ni menos que un Comisionado en activo del condado de Shelby.
La pregunta de rigor se propagó como la pólvora: ¿Por qué demonios el gobierno decidió usar a un comisionado para un papel tan sensible y potencialmente controvertido? ¿Es que no tenían a nadie más? ¿Un figurante? ¿Quizás un maniquí? La situación rozaba lo surrealista, pasando de ser un material didáctico serio a la comidilla política del momento.
Ante el revuelo digital, los portavoces del condado tuvieron que salir a dar explicaciones. Confirmaron que sí, que Miska Clay Bibbs era el pistolero simulado. Sin embargo, intentaron quitarle hierro al asunto, asegurando que utilizar figuras públicas en ejercicios de entrenamiento es una práctica «común» y que se hace para dotar de un mayor realismo a la formación militar. Seamos sinceros, el realismo está garantizado cuando todo el condado puede identificar al villano. Un aplauso a la Guardia Nacional por su dedicación a la autenticidad y al Comisionado por su compromiso cívico… aunque sea encarnando el papel menos deseable posible. Que nadie diga que los políticos no se arremangan y se ensucian las manos, o en este caso, se ponen la sudadera de ‘tirador activo’.
