
Parece que la inteligencia artificial de los años ochenta ha llegado demasiado lejos. Si pensabas que los sistemas de tráfico modernos eran infalibles, la última anécdota protagonizada por el Volo Auto Museum de Illinois te hará cambiar de opinión. El museo se ha topado de frente con una situación tan cómica como surrealista que involucra a la estrella sobre ruedas más icónica de la televisión: KITT, el legendario protagonista mecánico de El Coche Fantástico.
Una multa que desafía las leyes de la física
Todo comenzó como un día cualquiera en la administración del museo, situado en el estado de Illinois. Entre facturas y correos rutinarios, apareció una notificación del departamento de tráfico de la ciudad de Nueva York. El documento oficial afirmaba sin tapujos que uno de sus vehículos había sido cazado superando el límite de velocidad por las agitadas calles neoyorquinas. El estupor llegó cuando revisaron la infracción y al infractor acusado: se trataba de su flamante réplica de KITT.
- La distancia imposible: Nueva York y el museo de Volo en Illinois están separados por una distancia enorme que el coche de exposición no ha recorrido.
- El estado del vehículo: KITT es una pieza de colección impecable que no sale de su plataforma para hacer recados a gran velocidad.
- El desconcierto: Tal y como indica su propia reacción, los administradores del museo se quedaron completamente perplejos y desconcertados ante el requerimiento legal.
¿El botón de Turbo Boost o un fallo del sistema?
Los responsables de la exposición se han declarado totalmente desconcertados. ¿Cómo es posible que una réplica de exposición de un Pontiac Firebird Trans Am negro cruce medio país para saltarse los radares en Nueva York? A menos que Michael Knight haya salido de su retiro y haya activado el famoso modo de persecución, la explicación apunta directamente a la burocracia y la tecnología actual de las cámaras de tráfico.
El museo de Illinois se encuentra en un estado de absoluta perplejidad al intentar comprender cómo su inamovible pieza de exposición ha logrado protagonizar una infracción de tráfico a más de mil kilómetros de distancia.
A falta de una explicación oficial del departamento de tráfico, la lógica sugiere que alguna cámara en Nueva York ha captado a un conductor real llevando una matrícula de adorno idéntica a la clásica placa «KNIGHT» que luce este vehículo en la ficción y en su exhibición. El sistema automatizado debió cruzar sus datos erróneamente, enviando la insólita factura al museo de Illinois que lo tiene registrado.
Un embrollo burocrático digno de guion televisivo
Mientras se resuelve este desastre administrativo interestatal, la anécdota ha servido para arrancar unas risas a los amantes del motor y la televisión retro. El coche sigue inerte en su pedestal, sin rastro de desgaste en los neumáticos. Queda claro que, aunque la tecnología de reconocimiento de matrículas avanza a pasos agigantados, en esta ocasión ha patinado por completo intentando multar al coche más astuto de la pequeña pantalla.
