El Beangate británico que ha revolucionado internet

El Beangate británico que ha revolucionado internet
Una mujer en un pub de Wetherspoon en Gales se quedó atónita cuando le negaron un simple plato de judías. A pesar de tenerlas en la cocina, el gerente se negó a servírselas por una estricta política interna, desatando una tormenta viral en las redes sociales.
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Hay días en los que uno solo quiere algo sencillo, algo que le reconforte el alma y el estómago. Para Jennifer, ese algo era un modesto plato de judías con tomate. Pero lo que parecía un deseo fácil de cumplir se convirtió en una odisea culinaria que ya se conoce en las redes como el ‘Beangate’.

La historia comienza en un pub de la cadena Wetherspoon en Newport, Gales. Jennifer se acerca a la barra con una petición simple: una ración de judías. El problema surgió cuando el plato que las incluía, el ‘all-day brunch’, se había agotado. ‘No pasa nada’, pensaría cualquiera, ‘que me las pongan solas’. Pues no. Menudo panorama se encontró.

El personal, siguiendo órdenes, le comunicó que no podían servirle las judías por separado. La cosa escaló hasta que el gerente tuvo que intervenir. Pese a la insistencia de Jennifer, que argumentaba que solo quería pagar por las judías que sabía que tenían en la cocina, el gerente se mantuvo en sus trece. ¿La razón? Una política de empresa férrea que prohíbe las sustituciones o alteraciones en los platos. Al parecer, en el universo Wetherspoon, las judías no pueden volar libres; deben ir siempre acompañadas de su brunch oficial.

La conversación, según cuenta la protagonista, fue surrealista. El gerente, inflexible, le explicó que aunque físicamente tenían las latas de judías, el sistema informático no le permitía cobrárselas como un extra si no estaban asociadas a un plato principal disponible. La única ‘solución’ que le ofreció fue pedir un plato principal diferente que sí incluyera judías como extra. Un galimatías en toda regla.

Al final, Jennifer, frustrada y sin sus preciadas legumbres, pidió el reembolso de su bebida y abandonó el local, no sin antes dejar una reseña online para contar su increíble experiencia. Como era de esperar, la historia no tardó en explotar en redes sociales, donde miles de usuarios han debatido sobre la rigidez de las normas, el servicio al cliente y, por supuesto, el derecho fundamental a un plato de judías cuando a uno le apetece. Wetherspoon, por su parte, se ha limitado a pedir disculpas por la decepción de la clienta, pero sin aclarar si revisarán su estricta política judía.