Hay días en los que uno se levanta con el pie izquierdo, pero lo de este alcatraz es de otro nivel. Resulta que el pobre animal, que se encontraba en una situación bastante peliaguda en la Isla de Wight, decidió que ya estaba bien de esperar a que la naturaleza hiciera su magia y tomó cartas en el asunto. ¿Su plan? Presentarse directamente en el hospital St Mary’s para exigir atención inmediata.
Un paciente con muchas plumas y poca paciencia
El personal del centro médico alucinó cuando empezó a escuchar unos golpes rítmicos y contundentes en la ventana de la unidad de rehabilitación. No era un mensajero ni un familiar despistado, sino un ejemplar de alcatraz que estaba picoteando desesperadamente el cristal. El ave no estaba allí para saludar; tenía sedales de pesca enredados en sus patas y alas que le impedían moverse con normalidad. Ante la imposibilidad de quitarse el aparejo por sí mismo, decidió que lo mejor era acudir a los profesionales de la salud.
Rescate a pie de cristalera
Lo más increíble de esta historia no es solo que el ave eligiera un hospital de humanos, sino la insistencia con la que reclamaba ser atendida por el personal del NHS. Los trabajadores, conscientes de que aquel no era un paciente habitual, avisaron rápidamente a expertos en rescate de fauna. Finalmente, el ave fue capturada de forma segura y trasladada para recibir el tratamiento que tanto ansiaba. Parece que, después de todo, el instinto de supervivencia tiene un GPS muy bien configurado hacia la ayuda médica profesional.




