El adiós de Calibri: la fuente que se ha vuelto un símbolo colonial en Pakistán

El adiós de Calibri: la fuente que se ha vuelto un símbolo colonial en Pakistán
El Gobierno de Pakistán ha decidido jubilar la fuente Calibri, la predeterminada desde 2007, para sustituirla por Jameel Noori Nastaleeq. Esta medida, enmarcada en los esfuerzos de descolonización del país, busca promover la cultura y las lenguas locales, elevando una tipografía propia a los documentos oficiales.
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¿Quién iba a decir que una simple fuente tipográfica podría convertirse en el último campo de batalla de la política internacional? Pues mira tú por dónde, el Gobierno de Pakistán ha decidido que su archiconocida Calibri, esa letra que todos hemos usado en algún informe o CV, era un poquito… ¿colonial? Sí, como lo oyes. Parece que hasta las tipografías tienen su pasado oscuro.

Desde el 2007, Calibri ha sido la reina indiscutible de los documentos oficiales pakistaníes, sustituyendo a la venerable Times New Roman, que ya por entonces era considerada un mueble antiguo en el mundo digital. Pero ahora, con los vientos de «descolonización» soplando fuerte, y en el marco de las iniciativas de Diversidad, Equidad e Inclusión (DEI) que tanto dan que hablar, Calibri ha sido destronada sin miramientos. ¡Pobre, con lo que le había costado llegar!

La nueva estrella del papel (y de la pantalla, claro) es Jameel Noori Nastaleeq, una tipografía con nombre de superhéroe del teclado y con un pedigrí muy patrio. ¿El objetivo? Promover la cultura local, el idioma urdu y, en general, poner en valor lo de casa. Porque, seamos sinceros, ¿qué hay más identitario que una buena fuente que te represente? En Pakistán, con su riquísima tradición caligráfica, esto tiene incluso más sentido de lo que parece a primera vista. No es solo cambiar una letra por otra; es un gesto con peso, una declaración de intenciones hecha a base de píxeles y trazos.

Así que, mientras aquí en España seguimos debatiéndonos entre la Arial de toda la vida y alguna monada de Google Fonts para nuestros correos, en Pakistán están reescribiendo la historia… ¡con una nueva fuente! Este cambio, anunciado con bombo y platillo por el Ministerio de Tecnologías de la Información y Telecomunicaciones, demuestra que, a veces, los detalles más pequeños son los que esconden las mayores intenciones. Y es que, quién diría que una tipografía podría llegar a ser tan «políticamente incorrecta». ¡Vaya tela!