
Atención, amantes de la tipografía (o simplemente usuarios de Word que no os habíais planteado la vida sin ella): la fuente Calibri, esa compañera fiel de tantos informes y correos electrónicos desde 2007, ¡ha sido declarada persona non grata por algunos! Y no por razones estéticas obvias, sino por un debate de… ¡inclusión! ¿Quién lo iba a decir?
Resulta que el Dr. Todd Rose, exprofesor de Harvard y actual CEO de Populace, ha desatado la polémica al calificar a Calibri de «fea», «ilegible» y, agárrense, «no inclusiva». Sí, habéis oído bien. Parece que en el mundo de la Diversidad, Equidad e Inclusión (DEI), hasta las tipografías pueden ser objeto de debate. Y la pobre Calibri, que solo quería ser la predeterminada de Microsoft Office, se ha llevado la peor parte.
Según el Dr. Rose, las fuentes sans-serif comunes, como nuestra querida Calibri (y sus primas Arial, Helvetica y Verdana), presentan un problema serio. Para personas con dislexia, neurodivergencia o ciertas deficiencias visuales, estas tipografías pueden ser una auténtica pesadilla. Sus formas uniformes y la falta de distinción clara entre letras similares hacen que el texto se convierta en una sopa de letras confusa. Vamos, que lo que para unos es legible, para otros es un jeroglífico moderno.
La solución, según este experto, pasa por adoptar fuentes más accesibles. Nombres como Dyslexie y OpenDyslexic suenan a ciencia ficción, pero están específicamente diseñadas para mejorar la legibilidad. Ofrecen formas de letra únicas, con bases más pesadas y aberturas más amplias, que ayudan a distinguir cada carácter y reducen la confusión. ¡Un pequeño cambio tipográfico, un gran salto para la accesibilidad!
Pero no os preocupéis, que la vida sigue. Microsoft ya había anunciado que Calibri dejaría de ser la fuente predeterminada, dando paso a una nueva familia de fuentes como Aptos. Así que, aunque el Dr. Rose haya encendido la mecha de la polémica, el destino de Calibri como la reina de los documentos ya estaba sellado.
En resumen, la próxima vez que escribáis un correo, pensad en la odisea de Calibri. De ser la modernidad que desbancó a Times New Roman, ha pasado a ser el ejemplo de lo que no debe ser. ¡Quién iba a decir que el mundo de las fuentes podría ser tan dramático y estar tan a la vanguardia de los debates sociales! Quizás sea hora de darle una oportunidad a la inclusión, empezando por… vuestra elección de fuente.
