
Agárrense, que la historia que os traemos hoy es de esas que demuestran que, a veces, la suerte se aburre y decide gastar una broma… una broma de 100.000 dólares. Nuestro protagonista, un anónimo pero ya mítico residente de Maryland, se ha convertido en la envidia de la nación (y de los que compran la lotería religiosamente) tras llevarse no uno, sino dos premios de 50.000 dólares cada uno en el sorteo Bonus Match 5 de la Lotería de Maryland.
La cosa no fue casualidad, amigos. Este caballero tenía su estrategia, o al menos, sus números fijos. Como muchos de nosotros, jugaba una combinación que para él era especial: fechas de cumpleaños y aniversarios de la familia. Un clásico, sí, pero con un giro inesperado. El 23 de octubre, en un arrebato de esos de «por si acaso», compró dos boletos de Bonus Match 5. Uno lo adquirió en el Giant Food de Capitol Heights y el otro, un rato después, en el Royal Farms de District Heights. En ambos, apuntó exactamente los mismos números: 13, 16, 25, 26, 30, más el 19 como bola extra. Un total de cuatro dólares invertidos, dos por cada boleto.
Cuando llegó el momento de comprobar los resultados, lo que se encontró le dejó frotándose los ojos, seguramente pensando que le jugaba una mala pasada la vista. Y no era para menos. ¡Había acertado los cinco números en el primer boleto! 50.000 dólares directos al bolsillo. Pero la sorpresa mayúscula llegó al revisar el segundo. Para colmo de bienes, ¡también había acertado los cinco números! 50.000 dólares más. La jugada le había salido redonda, y por partida doble. Es lo que tiene ser un campeón de la repetición.
Cuando se presentó en la sede de la Lotería de Maryland en Baltimore para reclamar sus premios, los funcionarios de la lotería debieron de tener una mezcla de asombro y admiración. No todos los días uno ve a alguien con dos boletos ganadores idénticos en la mano. ¿Y qué hará nuestro bicampeón con semejante inyección de dinero? Pues lejos de extravagancias, ha declarado que su plan es tan sencillo como sensato: ahorrar la totalidad de los 100.000 dólares. Demostrando que, además de suerte, tiene la cabeza bien amueblada. Sin duda, una historia que nos recuerda que a veces, y solo a veces, los astros se alinean para darte un doble pellizco.
