
Prepárense, amantes del deporte y del drama, porque hoy viajamos al pasado, concretamente al año 2014, para recordar una de esas anécdotas que solo pueden salir de la mente (y el Twitter) de un aficionado con la pasión a flor de piel. Protagonista: Dave Portnoy, el mismísimo fundador de Barstool Sports, conocido por su estilo directo, sin filtros y, a veces, un pelín… exagerado.
La escena: un partido de la NFL, los New England Patriots contra los Oakland Raiders. Todo transcurría con la tensión habitual de un encuentro de fútbol americano hasta que ¡boom! Los Raiders son penalizados por tener, ¡ojo!, doce hombres en el campo. ¿La consecuencia? Una intercepción crucial para los Patriots que se esfuma por la ventana. Un error garrafal, sin duda, que dejó a más de uno con los pelos de punta, especialmente a un tal Portnoy.
Nuestro Dave, confeso y apasionado fan de los Patriots, no pudo contenerse. Su furia se materializó en un tuit que, digamos, levantó alguna que otra ceja. Literalmente, Portnoy escribió: «Tony Sparano debería ser asesinado por tener 12 tíos en el campo. #FireSparano». Sí, habéis leído bien: «asesinado». Por un penalti. ¿Os imagináis la cara del community manager de Twitter en ese momento?
La explosión en redes sociales no se hizo esperar. ¿Era Portnoy un sociópata con ganas de sangre? ¿Había perdido la cabeza por el deporte? Lejos de eso, y para tranquilidad de todos (especialmente de Tony Sparano, entonces entrenador de equipos especiales de los Raiders), Portnoy salió al paso para aclarar la situación. Resulta que, como muchos aficionados en el fragor de la batalla deportiva, Dave estaba usando una figura retórica un tanto… extrema. «No quiero realmente que Sparano muera», explicó. «Estoy hablando con hipérbole, como a menudo hacen muchos aficionados al deporte. No apruebo el asesinato». ¡Menos mal!
Así que, lo que parecía una amenaza de muerte en toda regla, era simplemente el lamento hiperbólico de un seguidor frustrado. Un recordatorio de cómo la pasión por un equipo puede llevarnos a decir auténticas barbaridades, que luego hay que desmentir con un «era broma, hombre, no te lo tomes a pecho». La historia de Portnoy y Sparano es un clásico moderno de la cultura deportiva: el fan que se va de la lengua y el subsiguiente intento de ponerle paños calientes. ¡Un auténtico show! Aunque, eso sí, la próxima vez que te cabrees con el árbitro, piénsatelo dos veces antes de tuitear.
