Wilber nació en 1907 y Arthur en 2025. Entre medias hay tres generaciones más, todas nacidas el mismo día. Y la quinta no llegó del todo por azar…
En casi todas las familias hay una fecha que se repite: un santo, un aniversario, el cumpleaños que nadie se atreve a olvidar. En la familia Harlow no se repite una fecha parecida: se repite exactamente la misma, generación tras generación, desde hace más de un siglo.
Cinco generaciones consecutivas de la familia Harlow y Bell, de Silver City, en el suroeste de Iowa (Estados Unidos), nacieron un 14 de septiembre. Guinness World Records lo reconoce como el mayor número de generaciones nacidas el mismo día: un arco de 118 años que va de 1907 a 2025.
¿Quién es quién en estas cinco generaciones?
La cadena arranca en Wilber Harlow, nacido en 1907, y termina —de momento— en Arthur Bell, que llegó al mundo el 14 de septiembre de 2025. Entre uno y otro, otros tres cumpleaños clavados en la misma casilla del calendario:
- Wilber Harlow (1907), el tatarabuelo.
- Addie Harlow (1949), hija de Wilber.
- Donald Harlow (1972), hijo de Addie. Así lo inscribe la ficha oficial de Guinness; los medios que entrevistaron a la familia se refieren a él como Fred Harlow.
- Emma Bell (1997), su hija.
- Arthur Bell (2025), el último en apuntarse.
Y hay un detalle que redondea la simetría. «Empieza con Wilber, así que va chico, chica, chico, chica, chico, todo el camino», explicó Emma Bell a la televisión local. Ninguno de esos saltos es imposible por separado; encadenados, entran de lleno en el terreno de las coincidencias que cuesta creer.
¿Por qué este récord no había caído antes?
Porque el techo estaba en cuatro. Varias familias habían encadenado cuatro generaciones nacidas el mismo día, y los Harlow eran una de ellas, pero nunca llegaron a presentar la solicitud. Era más bien el chiste recurrente de las comidas familiares.
Siempre bromeábamos con ello. Tipo: «Son cuatro generaciones, debería ser un récord mundial».
Lo que cambió las cosas fueron dos noticias seguidas: murió Addie —la bisabuela que llevaba años pidiendo lo mismo— y Emma supo que esperaba su segundo hijo con fecha prevista de parto el 14 de septiembre. Fue entonces cuando la familia se puso por fin con el papeleo de Guinness, esa burocracia que convierte una anécdota en una marca oficial.
Porque la abuela llevaba toda la vida dejando caer el encargo. «Crecí con mi abuela diciendo: Tienes que tener un chico el 14 de septiembre. Todos los años, eso es lo que decía», contó Emma. Y ella no lo dejó del todo en manos del azar: «Con el primero me adelanté, así que estaba empeñada en llegar a nuestra fecha prevista». Arthur nació el día previsto y la marca pasó de cuatro generaciones a cinco.
Su abuelo lo resumió sin grandilocuencia: «Cuando tienes hijos, sí, son un regalo; esto es un regalo muy especial». En un catálogo lleno de récords que se entrenan a conciencia, este es de otra pasta: las cuatro primeras coincidencias fueron puro calendario y la quinta necesitó a una abuela repitiéndolo cada año y a una hija dispuesta a tomárselo al pie de la letra. Queda por ver si Arthur, dentro de unas décadas, hereda también el encargo.
Vía Guinness World Records, 3 News Now (KMTV), UPI y CP24. Imagen de portada: ilustración generada con IA.




