Susan Burgos guarda en su casa de California más de 13.000 objetos con forma de rana. Y la ficha oficial de Guinness no se aclara ni consigo misma…
Hay quien colecciona sellos, quien colecciona cromos y quien tiene el garaje lleno de chapas de botellín. Y luego está Susan Burgos, que vive en Camarillo (California) rodeada de más de trece mil ranas. Ninguna croa: son de cerámica, de peluche, de resina y alguna de oro.
Susan Burgos posee la mayor colección de objetos relacionados con ranas del mundo, un récord que Guinness World Records le homologó el 12 de enero de 2026. La cifra supera las 13.000 piezas y deja atrás una marca que llevaba desde 2002 en manos de una británica.
¿Cuántas ranas tiene exactamente la colección?
Aquí es donde la historia se pone graciosa. La ficha oficial del récord, en la web de Guinness World Records, da dos totales distintos en la misma página: el bloque de datos dice 13.021 y el texto que aparece justo debajo dice 13.201. Un dígito que se cambia de sitio y que nadie ha corregido.
La prensa que cubrió el récord se quedó con la segunda cifra. Mientras Guinness no aclare cuál de las dos vale, lo honesto es decir solo lo que es seguro: más de trece mil ranas, que ya son unas cuantas.
¿Cómo se empieza a coleccionar ranas?
Según el material que Guinness difundió al presentar la edición 2027 de su libro, recogido por la agencia UPI, todo arrancó en 1983 con una ranita de árbol que apareció en la cocina de Burgos. La primera pieza que compró después fue un anillo de oro con ojos de esmeralda.
Guinness describe la colección como joyería, juguetes, ropa y antigüedades con forma de rana. La nota de prensa añade peluches, adornos navideños y menaje del hogar, y cuenta que Burgos terminó comprando una segunda casa con un garaje grande solo para almacenarlo todo. Ese último detalle sale de una sola fuente, así que conviene cogerlo con pinzas.
Encaja, en todo caso, con el género: en el coleccionismo el precio lo fija el capricho, y por eso un lápiz descatalogado llegó a pagarse a cuarenta dólares y una moneda de diez centavos se subastó por 1,25 millones.
¿Quién tenía el récord antes?
Durante más de dos décadas la marca perteneció a Sheila Crown, del condado inglés de Wiltshire, con 10.502 piezas homologadas en 2002. Su colección acabó convertida en museo, el FrogsGalore, que Guinness y la prensa británica sitúan en Marlborough aunque la sala esté en la vecina aldea de Baydon.
Lo mejor es cómo empezó, contado por ella misma en la web del museo: no le gustaban especialmente las ranas.
Todo empezó por accidente, cuando compré un adorno verde para mi salón verde de casa, en Londres. Si te soy sincera, no fue la «rana» lo que me atrajo, solo su color verde.
De un adorno elegido por el color a un museo entero, y de ahí a un garaje de California. Guinness, que homologa marcas tan concretas como montar un Mr. Potato Head con los ojos vendados, tiene ahora un deber más sencillo: decidir de una vez cuál es el dígito bueno.
Vía Guinness World Records, UPI, Wiltshire Live y la web del museo FrogsGalore.




