
Imaginen la escena: una mañana cualquiera en Glocester, Rhode Island, y de repente, la Ruta 44 se convierte en una pasarela para dos estrellas peludas que no habían sido invitadas. Hablamos de Billy, la cabra con aspiraciones de libertad, y Joe, su colega burro, que decidieron que la valla del rancho era una sugerencia y no una norma. Estos dos se liaron la manta a la cabeza y se pusieron a campar a sus anchas por la carretera, generando un atasco digno de hora punta en Madrid.
El marrón, como era de esperar, cayó en manos de los agentes del Departamento de Policía de Glocester. Los pobres funcionarios, acostumbrados a lidiar con incidencias humanas, se encontraron de pronto en medio de una operación de captura de ganado suelto. Tras una persecución que no fue exactamente de alta velocidad, los oficiales lograron neutralizar la amenaza y ‘arrestar’ a la pareja de fugitivos.
Según la hilarante publicación que la propia policía compartió en redes, Billy y Joe fueron puestos bajo custodia. La comisaría se convirtió por unas horas en una especie de improvisado albergue de animales. El departamento bromeó con que los animales se comportaron como verdaderos ‘caballeros’ (y nunca mejor dicho, en el caso del burro) y agradecieron la ayuda de un buen samaritano que paró para echarles una mano durante la captura. Parece que la única penalización real fue la vergüenza pública y, quizás, un par de horas a dieta forzosa en el parking de la estación.
Finalmente, el dueño de estos dos artistas del escape, que vivía cerca, fue localizado y tuvo que personarse para recoger a sus mascotas. Se resolvió así el ‘caso’ más peludo del día en Glocester, demostrando que en el mundo animal también hay quien se salta las normas y termina con el hocico pegado a la pared.
