Aterrizaje forzoso Agentes de ICE detienen a nativos americanos por ser inmigrantes

Aterrizaje forzoso Agentes de ICE detienen a nativos americanos por ser inmigrantes
Cinco nativos americanos, miembros de las tribus Pima y Maricopa, fueron detenidos en Arizona por agentes de ICE durante una redada antiinmigración. A pesar de portar documentación oficial que probaba su ciudadanía, estuvieron retenidos hasta cuatro horas, en un ejemplo épico de ironía administrativa y absurda burocracia.
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Si pensabas que lo habías visto todo en cuanto a errores administrativos monumentales, prepárate para esta historia que huele a chiste malo, pero es real. Cinco ciudadanos estadounidenses y, para más inri, nativos americanos, acabaron retenidos por la Oficina de Inmigración y Aduanas (ICE) en Phoenix, Arizona, durante una operación que, irónicamente, buscaba a inmigrantes indocumentados.

Los protagonistas de esta pifia histórica eran miembros de las tribus Pima y Maricopa, pertenecientes a la Comunidad India del Río Gila. Los hombres se encontraban trabajando en una zona de construcción cuando los agentes de ICE irrumpieron en el lugar. En un giro que solo se puede calificar de kafkiano, los agentes se centraron en estos cinco individuos, obviando el hecho fundamental: estaban, literalmente, en su tierra ancestral.

Los cinco hombres fueron llevados a las oficinas de ICE y retenidos durante un periodo que osciló entre las dos y las cuatro horas. ¿El motivo? Los agentes dudaron de su estatus. A pesar de que los detenidos portaban carnés de identificación tribales válidos que demostraban que eran ciudadanos estadounidenses, la documentación no fue suficiente al instante. El colmo de la absurdez llegó cuando, según relataron los afectados, algunos agentes les preguntaron con sorna si tenían documentación que probara que eran ‘indios’.

Cuando, finalmente, las autoridades confirmaron lo obvio —que estos individuos eran ciudadanos estadounidenses y miembros de las Primeras Naciones—, los cinco fueron liberados. La propia ICE tuvo que reconocer el error garrafal, admitiendo que no se siguieron los procedimientos adecuados para identificar a ciudadanos, y calificó el incidente como un simple “desafortunado malentendido”. Un malentendido de nivel estratosférico, si nos preguntáis. Es la típica historia que te hace replantearte si la burocracia no tiene un sentido del humor tremendamente oscuro.