El día que ICE detuvo a la gente equivocada en una reunión sobre soberanía tribal

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Esto es lo que pasa cuando la burocracia se cruza con el GPS mental estropeado. Corre el año 2013 y nos situamos en Washington (estado de EE. UU.), donde se celebraba una cumbre de lo más seria sobre soberanía tribal, un tema peliagudo. El objetivo era discutir los derechos y la autonomía de las Primeras Naciones. La cosa prometía ser un debate intenso, hasta que la fiesta se aguó de la manera más absurda posible.

De repente, aparece en escena la Patrulla Fronteriza (Border Patrol) y, para rematar, la mismísima ICE (Agencia de Inmigración y Control de Aduanas). Sí, los que persiguen a la gente que cruza fronteras, decidiendo que una conferencia federal era el lugar perfecto para su patrulla rutinaria. ¿Qué hacían allí? Pues lo que mejor saben hacer, suponemos: interrogar.

Sin pensárselo dos veces, detuvieron y se llevaron a cinco personas. El pequeño detalle que se les escapó a los agentes, con su celo digno de un inspector de aduanas en hora punta, es que los detenidos eran miembros de la Nación Lummi. Es decir, nativos americanos, ciudadanos americanos pertenecientes a tribus cuya historia en ese continente precede a la llegada de cualquier agente de aduanas o autoridad federal. Estaban, literalmente, en su casa discutiendo sobre cómo gestionar su propia casa.

La situación alcanza niveles de surrealismo dignos de Berlanga. Estás en una conferencia sobre tu derecho a ser independiente y aparece la autoridad federal a preguntarte por tus papeles, confundiendo a los anfitriones con supuestos intrusos. La detención, aunque fue breve (se dieron cuenta del monumental patinazo en cuanto revisaron los documentos), no hizo más que subrayar el problema central que se estaba debatiendo: la continua falta de respeto y reconocimiento hacia la soberanía tribal por parte de las autoridades federales.

Menudo golpe de efecto para la cumbre: la prueba de que el problema existe se presentó en forma de cinco agentes de ICE. La anécdota, aunque humillante para los implicados, pasó a la historia como uno de los mayores despistes burocráticos de los que se tiene constancia. En resumen, si eres la autoridad migratoria y vas a arrestar a alguien por no ser de aquí, asegúrate de que esa persona no lleva aquí varias decenas de miles de años antes que tú.