
En un mundo donde la gente se tira de los pelos por cualquier cosa, Aevin Dugas nos demuestra que hay melenas que dan para muchísimo más que un simple tirón. Esta mujer de Luisiana ha vuelto a poner el listón altísimo –literalmente– al revalidar su título de Guinness World Records por tener el afro femenino más grande del planeta. ¡Y no es para menos, vaya pedazo de melena!
Imagina la escena: un afro tan grande que tiene vida propia. Pues eso es lo que le pasa a Aevin, que ya en 2010 se hizo con el récord y, tras un ‘re-certificación’ el 13 de noviembre de 2024, sigue siendo la reina de las cabelleras voluminosas. Sus medidas son de auténtico vértigo: 25 centímetros de alto, 26 centímetros de ancho y una circunferencia de ¡1,65 metros! Para que os hagáis una idea, es como llevar un pequeño arbusto perfectamente estilizado en la cabeza.
Pero, ¿cómo se mantiene semejante obra de arte capilar? Pues con paciencia, mucha paciencia, y una buena dosis de acondicionador. Lavarse y secarse el pelo no es cosa de cinco minutos para Aevin; le lleva la friolera de dos días, y no escatima en productos, usando hasta cinco acondicionadores diferentes en cada lavado. ¡Normal que el bote de champú le dure un suspiro!
Claro, tener una melena así de espectacular tiene sus pequeñas incomodidades con un toque de humor. Aevin confiesa que su afro es un imán para las ramas de los árboles, le gusta tumbar las copas de las bebidas sin querer y, atención, necesita un bolso especial para que su melena pueda viajar cómodamente. ¡Adiós a los bolsos de mano discretitos!
Pero más allá de las anécdotas divertidas, el pelo de Aevin es una fuente de inspiración. Ella cuenta que su afro ayuda a otras personas a apreciar su cabello natural y a aceptarse tal como son, lo cual es algo «muy chulo», en sus propias palabras. Así que, si alguna vez te quejas de que tu pelo tiene un mal día, piensa en Aevin y su afro gigante, ¡seguro que te saca una sonrisa y te hace ver tu melena con otros ojos! Por cierto, para los curiosos, el récord del afro masculino lo ostenta Joseph Williams, de Oregón, con una circunferencia aún mayor: ¡2,59 metros!
