Ese asiento con forma de herradura no es un capricho del fabricante ni una pieza rota: está escrito en los códigos de fontanería de Estados Unidos…
Entras en el baño de un aeropuerto estadounidense, bajas la vista y ahí está: el asiento del váter no es un aro cerrado, sino una herradura con un hueco en la parte delantera. No está roto ni le falta un trozo. Ese asiento abierto por delante lo exigen los códigos de fontanería de Estados Unidos, y está escrito negro sobre blanco desde 1955.
¿Por qué los asientos de los baños públicos están abiertos por delante?
La razón es de higiene, y bastante prosaica. Un aro cerrado es una superficie continua en la que uno se apoya justo donde se ha apoyado todo el mundo antes; recortar la parte frontal elimina de golpe esa zona de contacto. Es el argumento que defiende la IAPMO (International Association of Plumbing and Mechanical Officials), la organización que publica uno de los dos grandes códigos de fontanería del país: menos superficie compartida, menos posibilidades de llevarse algo del usuario anterior.
Desde la propia IAPMO añaden un motivo más práctico: el hueco permite limpiarse la zona perineal sin llegar a tocar el asiento. No es la única manía razonable que uno desarrolla en los baños públicos.
¿Desde cuándo lo exige la norma?
El requisito ya aparece, con todas las letras, en el American Standard National Plumbing Code de 1955 (la norma ASA A40.8), cuyo apartado 7.7.6 no se anda con rodeos:
Todos los asientos de inodoro destinados a uso público serán del tipo abierto por delante.
Según la propia IAPMO, el Uniform Plumbing Code (UPC) lo incorporó en 1973. Y ojo, no es una ley federal: son códigos modelo que cada estado o municipio adopta por su cuenta. El UPC rige en una docena de estados, sobre todo del Oeste; en la mayor parte del país manda el International Plumbing Code (IPC), que pide exactamente lo mismo.
¿Por qué hay váteres públicos con el aro cerrado?
Porque los dos códigos no dicen lo mismo del todo. El UPC admite una alternativa: si el baño tiene un dispensador automático de fundas de papel para el asiento, el aro cerrado vale. El IPC no ofrece esa salida. Entre la excepción y el mosaico de códigos locales, uno se sigue encontrando de todo.

Así que la próxima vez que te topes con un váter mordido por delante, ya sabes que no es una chapuza: es un artículo de un reglamento de fontanería de hace más de setenta años. Mientras tanto, el sector sigue a lo suyo, entre inodoros que se conducen solos hasta la cama y retretes espaciales de 23 millones de dólares. A veces el mejor diseño consiste, sencillamente, en quitar un trozo.
Vía Mental Floss y este repaso de Nexstar, con el texto de los códigos vigentes en UpCodes y la norma original de 1955 en Internet Archive.




