Cuando el diseño gráfico decide tomarse el día libre
A veces, uno se pregunta qué estaba pasando por la cabeza de ciertos creativos cuando decidieron que su obra estaba lista para ser enviada a la imprenta. En esta antología del desastre visual, nos encontramos con joyas que desafían toda lógica y que, de paso, nos regalan unas cuantas carcajadas a costa del sufrimiento estético ajeno.
Mensajes subliminales y errores de lectura épicos
Uno de los casos más flagrantes es esa taza que, en un intento de combinar nombres o conceptos, terminó promocionando directamente el consumo de metanfetamina debido a una tipografía pésimamente elegida. Pero no es el único ejemplo de comunicación fallida. ¿Qué me decís del cartel publicitario donde una víctima de un atropello parece estar celebrando su accidente con un entusiasta ¡Bien!? Todo por culpa de una disposición de columnas que ignora por completo el orden de lectura natural del ojo humano.
Geografía creativa y moda muy cuestionable
Incluso la geografía sufre las consecuencias de un mal día en el estudio de diseño. Hay mapas de Nueva Zelanda que han sido transformados accidentalmente en la silueta de un gato escupiendo una bola de pelo. Por no hablar de la industria de la moda, donde algunas camisetas blancas con estampados abstractos de color rojo terminan pareciendo un accidente biológico en lugar de una prenda de tendencia. Este recorrido por el absurdo visual nos enseña que, a veces, lo más importante en el diseño no es la estética pura, sino simplemente asegurarse de que el mensaje no sea interpretado como algo totalmente perturbador o ilegal.
Desde señales que parecen insultar al peatón hasta logos que requieren una mente muy sucia (o muy inocente) para ser aprobados, estos ejemplos son un recordatorio de que un editor de arte es, muchas veces, el héroe que no sabíamos que necesitábamos.




