Las modas gastronómicas más insoportables que deberían desaparecer inmediatamente

Las modas gastronómicas más insoportables que deberían desaparecer inmediatamente
Repasamos las tendencias culinarias que han invadido restaurantes y redes sociales hasta agotar nuestra paciencia. Desde el aceite de trufa omnipresente hasta las hamburguesas imposibles de morder, la comunidad de internet dicta sentencia sobre los excesos de la cocina moderna.
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La gastronomía, al igual que la moda, tiene sus ciclos. El problema es que algunas tendencias culinarias han venido para quedarse más tiempo del que nuestra paciencia puede tolerar. Ya sea en las redes sociales o en la carta del bar de la esquina, hay ciertas propuestas que nos tienen completamente saturados. La comunidad de internet ha hablado y ha dictado sentencia sobre esos excesos foodies que deberían desaparecer de una vez por todas.

Ingredientes que nos meten hasta en la sopa

  • El matcha omnipresente: Nos parece estupendo como infusión y nos encanta desde hace décadas, pero ¿qué necesidad hay de hacer tortitas, refrescos o incluso pizzas con sabor a matcha? Ya basta de teñirlo todo de verde. Galletas de matcha
  • Todo sabe a pepinillo: Amamos los encurtidos, pero el helado, las patatas fritas y el pollo con sabor a pepinillo rozan lo delictivo.
  • El falso aceite de trufa: Un clásico del «quiero y no puedo». Inunda el plato con un aroma artificial que rara vez sabe a trufa real y arruina por completo el resto de sabores.
  • El condimento Everything y el Chili crisp: Están muy bien para darle un toque diferente a un bagel o un puntito picante a un plato, pero no hace falta echárselos literalmente a todo lo que sale de la cocina.
  • Las coles de Bruselas como entrante obligatorio: Llevamos cinco años viéndolas en cada menú que intenta hacerse el moderno. Ya tuvimos suficiente.

Atentados contra el sentido común y el bolsillo

  • La tostada de aguacate a precio de oro: Te cobran hasta 20 euros por un trozo de pan, un poco de mantequilla, aguacate, un huevo y unas verduras. Algo que puedes prepararte en casa en menos de diez minutos por euro y medio. Tostada de aguacate
  • El famoso chocolate de Dubái: Es simplemente chocolate con pistacho. Está muy rico, de acuerdo, pero no justifica que tengas que desembolsar 15 euros por una tableta. Chocolate de Dubái
  • El corte Tomahawk: Pagar una auténtica millonada por un chuletón gigantesco que trae un hueso enorme que no sirve para absolutamente nada más que para molestar en el plato y engordar la factura.
  • Destrozar la carne Wagyu: El Wagyu es espectacular por su infiltración de grasa, pero ¿carne picada de Wagyu? ¿Perritos calientes de Wagyu? Eso es simplemente carne picada muy grasienta que destroza el propósito original del corte.

Complicaciones innecesarias a la hora de comer

  • Comida maximalista y pringosa: Esos batidos que llevan sirope rebozado por fuera del vaso y tres postres apilados encima, o esos Bloody Marys decorados con alitas de pollo, minihamburguesas y gambas. El exceso no hace que la comida sepa mejor, solo la hace más difícil de ingerir. Batido extremo
  • Hamburguesas rascacielos: Cuanto más «gourmet» pretende ser la hamburguesería, más alta e imposible de morder es la hamburguesa. Al final terminas comiéndola a trozos con tenedor y cuchillo, lo cual le quita toda la gracia.
  • Las malditas deconstrucciones:

    «Me gusta que mi comida venga construida, muchas gracias.»

    Un dardo directo a esos platos donde te sirven los ingredientes por separado para que el trabajo lo hagas tú.

Posturas pretenciosas y tendencias de internet

  • Llamar «Alioli» a cualquier mayonesa: Y el enfado es monumental cuando esa mayonesa con sabores raros ni siquiera lleva ajo entre sus ingredientes. ¡Eso no es aioli!
  • La etiqueta de «PROTEÍNA» en todo: Letras gigantes en los envases para hacerte creer que el producto es súper sano, aunque en el fondo no tenga apenas proteínas extra ni sea necesariamente mejor para tu salud.
  • Tablas de charcutería que no lo son: Ver unas patatas fritas y unos nuggets del McDonald’s apilados en una tabla de madera estresa a cualquiera al ver cómo se enfrían. Las tablas de picoteo deberían llevar exclusivamente alimentos que se sirvan a temperatura ambiente.
  • El Bubble tea: Para algunos, esas bolitas de tapioca que flotan en el té se asemejan peligrosamente a una bebida en fase larvaria. Bubble tea
  • Los vídeos de Mukbang: Esa moda de comer cantidades industriales de comida haciendo el mayor ruido posible con la boca (ASMR). A muchos, el sonido de alguien masticando ruidosamente les pone los pelos de punta.
  • El Mac and cheese como si fuera kétchup: Los macarrones con queso son un plato contundente en sí mismos, no un simple condimento para echar por encima de hamburguesas o patatas fritas.
  • Las tartas de fondant: Preciosas, esculturales y dignas de un museo, pero con un sabor a azúcar puro y una textura en el bizcocho que solo sabe a decepción.
  • La obsesión con manchar solo una olla: Sí, hay recetas fantásticas para cocinar en una sola sartén, pero no todo se puede hacer así. A veces es mejor aprender a fregar los platos y cocinar cada ingrediente como es debido.

En definitiva, la innovación en la cocina siempre es bienvenida, pero cuando una idea empieza a repetirse de forma exagerada y sin sentido, pierde todo su atractivo. Y tú, ¿qué tendencia gastronómica eliminarías sin dudarlo ni un segundo?