La pimienta y el limón quieren ser sabor oficial del estado de Georgia

La pimienta y el limón quieren ser sabor oficial del estado de Georgia
Un representante en Georgia (EE. UU.) ha presentado una propuesta para nombrar al 'lemon pepper' (limón y pimienta) sabor oficial del estado. La razón es la profunda obsesión de Atlanta por este condimento, especialmente utilizado en sus alitas de pollo, convirtiéndolo en un pilar cultural.
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Hay noticias que demuestran que, incluso en los pasillos más serios de la política, siempre hay sitio para un poquito de ‘sabor’ y quizás algo de puro cachondeo. Y es que en Georgia, Estados Unidos, la legislatura estatal se está enfrentando a un dilema de peso… gastronómico. Un representante ha decidido que ya es hora de que la cultura de las alitas de pollo obtenga el reconocimiento que se merece.

El artífice de esta propuesta es el Representante Albi, quien ha presentado formalmente una resolución para designar el sabor de ‘lemon pepper’ (limón y pimienta) como el ‘Sabor Estatal Oficial’. Sí, no se trata de declarar una fruta, un pájaro o un dulce, sino el perfil de sabor específico que ha convertido a Atlanta, la capital de Georgia, en un auténtico templo para los amantes de las alitas.

Para quien no sea residente en el estado Peach, el lemon pepper es más que un condimento: es una institución. Se utiliza en todo, pero su fama se disparó gracias a las alitas de pollo. En Atlanta, es casi un requisito cultural pedir tus alitas con este aderezo ácido, aromático y salado. Los locales defienden que no se trata de una moda pasajera, sino de un pilar fundamental de su identidad culinaria, por lo que su elevación a la categoría de sabor oficial es vista casi como un acto de justicia poética culinaria.

Así que, mientras otros estados luchan por presupuestos o infraestructuras, en Georgia se debaten si es constitucionalmente apropiado elevar una mezcla de especias al olimpo legislativo. Albi defiende que este movimiento es un guiño necesario a la ‘innovación culinaria’ y al peso cultural que este sabor tiene para el estado, alegando que es innegable la huella que ha dejado en el paladar de sus ciudadanos. A ver si esta medida pica lo suficiente como para salir adelante. Si lo consigue, el lemon pepper se unirá a la larga lista de símbolos estatales, dejando claro que, al final, la política y la buena mesa están más conectadas de lo que parece.