China mete mano a los condones en su cruzada por la natalidad

China mete mano a los condones en su cruzada por la natalidad
China aplica un impuesto al consumo del 10-20% a preservativos y otros anticonceptivos. Una medida, ya existente pero ahora bajo el foco, que busca impulsar la natalidad y combatir el envejecimiento poblacional. La estrategia genera debate por su lógica y posibles implicaciones en salud pública.
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¡Menuda paradoja nos trae China! Parece que el gigante asiático se ha puesto muy serio con lo de tener más bebés, tan serio que ha decidido… ¿gravar los condones? Sí, has leído bien. En un giro que dejaría perplejo al mismísimo Doctor Phil, el gobierno chino está aplicando un impuesto al consumo de entre el 10 y el 20% a los preservativos y otros métodos anticonceptivos, como los DIU o las inyecciones. No es que sea una medida recién horneada, no; es un impuesto que ya existía, pero que ahora se mira con lupa bajo la óptica de la «estrategia natalidad».

Imagínate la escena: mientras en muchos países se promueve el sexo seguro y la planificación familiar como pilares de la salud pública, China parece susurrar al oído de sus ciudadanos: «¡A lo loco, sin mirar atrás, que el país necesita procrear!». Y es que la verdad es que la demografía china está pidiendo a gritos una revisión. Tras décadas de la famosa y controvertida política del hijo único, que dejó una profunda cicatriz en la estructura familiar y un desequilibrio de género que asusta, ahora se encuentran con una población envejecida y escasez de mano de obra joven. El objetivo es claro: llenar las cunas y rejuvenecer el censo.

Pero, ¿gravar los condones es la solución? Es como intentar adelgazar prohibiendo las dietas y promocionando la bollería industrial. Los expertos ya se están tirando de los pelos, cuestionando la efectividad de una medida que, además de ser una traba económica (aunque el impacto por unidad sea pequeño, la suma es considerable), podría tener implicaciones negativas en la prevención de enfermedades de transmisión sexual y la planificación familiar responsable. Al fin y al cabo, un condón no solo previene embarazos, también protege la salud.

Así que, la próxima vez que te hables de política demográfica, recuerda el caso chino: un país que, en su afán por ver más carritos de bebé en las calles, le ha metido un sablazo a los métodos anticonceptivos. Una estrategia que, cuanto menos, es para levantar la ceja y soltar una carcajada nerviosa. ¿Será que esperan que la presión fiscal nos haga más… fértiles? Habrá que ver si esta original (o descabellada, según se mire) táctica consigue el efecto deseado o si simplemente convierte al condón en un artículo de lujo para los más precavidos.