
Todos tenemos un amigo que se niega a probar algo nuevo porque tiene mala pinta. Pero, ¿y si te dijera que algunos de los platos más feos, extraños o directamente espeluznantes del mundo son, en realidad, un auténtico manjar? La gastronomía mundial es un campo de minas para la vista, pero un auténtico paraíso para el estómago.
A través de foros y redes, gente de diferentes culturas ha compartido esos platos típicos de sus países que parecen sacados de una película de terror, pero que son auténticas joyas culinarias que no puedes perderte. Prepara el paladar (y cierra un poco los ojos), porque empezamos nuestro menú degustación más extravagante.
La lista de las delicias que engañan a la vista
- Tailandia: Gusanos de bambú crujientes. Aunque la primera vez que los ves te entra el pánico, estos bichitos se crían en entornos orgánicos y súper limpios. ¡Son pura proteína y bastante exclusivos!

- Gales: Laverbread. Aunque su nombre suene a pan, está hecho de algas. Puede generar escepticismo visual, pero es súper sano y su sabor sorprende gratamente.
- Brasil: Maniçoba. Un guiso tradicional del norte de Brasil. Visualmente parece que alguien ha tenido un problema estomacal en una olla, pero es una maravilla. Sus hojas de yuca se hierven durante una semana para eliminar toxinas y luego se mezclan con carnes ahumadas.
- Alemania: Mettbrötchen mit Zwiebeln. Carne de cerdo cruda picada con cebolla, sal y pimienta sobre un panecillo. Aterra la idea del cerdo crudo, pero las estrictas normas alimentarias alemanas lo hacen seguro y delicioso.

- España: Queso Cabrales. Ese queso asturiano de tono verdoso que madura en cuevas naturales. Su olor es potente y su aspecto intimida a los novatos, pero para los amantes del buen queso es pura gloria.
- Tanzania: Senene. Grillos fritos. Para describirlos: imagínate comer cacahuetes asados, pero huecos por dentro y con sabor a ternera con especias.
- Suecia: Surströmming. El temido arenque fermentado. La gente comete el error de comerlo a cucharadas, cuando en realidad es un condimento. Con la mezcla adecuada, aporta un toque salado espectacular.

- Países Bajos: Snert. Una contundente sopa de guisantes ideal para el invierno. Está increíble, aunque su aspecto recuerde a algo devuelto.
- Ucrania: Shuba. Ensalada en capas con patata hervida, zanahoria, manzana, remolacha, mayonesa y arenque salado al fondo. Rompe todos los esquemas visuales, pero triunfa en todas las mesas.
- Islandia: Gachas de arroz con salchicha de hígado. Una combinación dulce y salada que encanta a los locales pero horroriza a los visitantes.
- China: Patas de pollo dim sum. Hasta el comensal más valiente puede dudar ante este plato gelatinoso, pero quien lo prueba suele caer rendido ante su sabor.
- Inglaterra: Pastel de cerdo y guisantes machacados. El acompañamiento ideal para una pinta bien fría en el norte de Inglaterra.
- Suiza: Rösti. En las fotos de internet parece un círculo perfecto de patata, pero en la realidad suele ser un desastre desparramado por el plato. Aún así, es mil veces mejor que cualquier otro preparado.
- Italia: Trippa alla romana. Diferentes partes del estómago de la vaca en salsa de tomate. Aunque parece chicloso, se deshace en la boca aportando mucho colágeno y cero grasas.
- Alemania: Labskaus. Su aspecto es el de un puré extraño que parece haber sido masticado previamente, pero sabe de absoluta maravilla.
- Italia: Casu marzu. El queso sardo que parece de terror porque está lleno de larvas vivas. Blando y rezumante. Sin embargo, los valientes aseguran que su cremosidad intensa no tiene rival en el mundo quesero.

- Portugal: Arroz de cabidela. Pollo y arroz cocinados directamente en la sangre del animal. Suena a ritual oscuro y luce fatal, pero para el invierno y con un toquecito de vinagre es sublime.
- Dinamarca: Øllebrød. Gachas de pan de centeno desmenuzado con cerveza de malta. Literalmente parece barro oscuro, pero es un desayuno de campeones.
- Australia: Witchetty grubs. Larvas gigantes de polilla. Si logras ignorar sus patitas moviéndose al comerlas crudas, saben asombrosamente a manteca de cacahuete crujiente.
- Francia: Insectos salados. No son exclusivos de Asia; muchos europeos aseguran que con sal son un picoteo más que decente.
- Jamaica: Ackee. Una fruta que es tóxica si no se prepara bien. Si se hace de forma correcta, es el mejor desayuno que probarás.
- Filipinas: Balut. Un embrión de pato fertilizado que se muerde directamente de la cáscara. Una bomba que en Asia recomiendan para aumentar la energía masculina.

- Turquía: Midye dolma. Mejillones rellenos de arroz picante. Saben a cielo, pero cuidado de dónde los compras para evitar intoxicaciones severas.
- India: Agua de menta pani puri. Su extraño color verde ahuyenta al turista medio, pero en boca es una bomba de sabores adictiva y refrescante.
- Polonia: Czernina. Sopa hecha con sangre de pato. Parece un batido de chocolate manchado de tierra, pero su sabor agridulce enamora rápidamente.
- Ucrania: Halva. Un bloque dulce a base de semillas de girasol que no resulta muy apetecible a simple vista, pero es un básico muy querido allí.
- Bélgica: Peche au thon. Melocotones en almíbar rellenos de ensalada de atún. Los países vecinos fruncen el ceño, pero la mezcla dulce-salado funciona misteriosamente bien.
- Nigeria: Sopa de hojas amargas con caracoles. Visualmente es verdura poco agraciada, pero con caracoles bígaro es un plato de cinco estrellas.
- Colombia: Hormigas culonas. Un clásico tostado al punto exacto para conseguir un delicioso y sorprendente toque a nuez y maní.

- Tailandia: Kaeng Tai Pla. Un curry de entrañas de pescado fermentadas. Considerado por algunos como el peor plato del mundo por su olor, pero mezclado con arroz es una delicia intensa.
- España: Morcilla murciana. Sangre de cerdo con cebolla. A diferencia de otras morcillas, esta se saca de la tripa y se unta sobre pan como una crema esponjosa.
- Canadá: Pasteles de bacalao salado. El pescado, muy duro y salado de inicio, se hidrata y mezcla con puré de patatas y cebolla, reconfortando cualquier invierno frío.
- Puerto Rico: Pasteles. Masa de plátano y yuca rellena de cerdo y envuelta en hojas. La forma final puede ser sospechosa, pero el sabor es increíble.
- Nueva Zelanda: Buñuelos de morralla. Pececillos diminutos fritos. Si logras ignorar el centenar de ojitos blancos mirándote fijamente desde el plato, te encantarán.
- Inglaterra: Anguilas en gelatina. Directas de Londres. Se sirven frías con un licor de perejil, una textura cuestionable que los locales defienden a muerte.
«No juzgues a un alimento por las pequeñas criaturas que bailan sobre él»
¿Y tú? ¿Te atreverías con un buen bocado de Casu marzu o prefieres quedarte en la seguridad de tus macarrones con tomate de toda la vida? ¡Déjanos tu opinión en los comentarios!
