
Mira, entendemos perfectamente que el lenguaje del amor de no todo el mundo es hacer regalazos. Sin embargo, hay una línea muy fina entre no tener mucha imaginación y, directamente, regalar auténtica basura con premeditación y alevosía.
Navegando por las profundidades de Reddit, un usuario abrió la caja de los truenos preguntando por los peores regalos recibidos en ocasiones especiales. Las respuestas son para enmarcar (o para salir corriendo y no mirar atrás). Hemos recopilado las joyas más extravagantes, rácanas y ofensivas que te harán sentir que ese pijama de Primark que te regaló tu tía es, en realidad, un artículo de lujo.
Cuando el romanticismo brilla por su ausencia
- La báscula chivata: «Mi ex me regaló por Navidad una báscula inteligente de alta tecnología. ¿Lo peor? La configuró para que, cada vez que me pesara, le llegara una notificación a SU móvil, supuestamente para ‘ayudarme a mantener la motivación’. Hice las maletas el 26 de diciembre.»
- El regalazo inmaterial: «Alguien me barrió el suelo de casa. Dos días después me dijo que ese era mi regalo de cumpleaños. No es broma.»
- La vela espacio-temporal: «Mi marido me regaló estas Navidades una vela que decía: ‘Eres lo mejor que he encontrado en internet’. Un detalle precioso… si no fuera porque nos conocimos en el instituto en 1996.»
Sobresalientes en cuñadismo: suegras y familia política
- El detallito floral: «Mi suegra por fin le preguntó a mi marido qué quería yo por Navidad. Él le dijo que tarjetas regalo para comprar libros (¡Yupi!). Apareció con un ramo de flores mustias de supermercado. Yo ni siquiera tengo un jarrón.»
- La indirecta poco sutil: «Una tía me regaló ropa que me quedaba enanísima y me soltó que sería una buena forma de motivarme para perder peso. Yo era una chica grande, pero también alta; una de las camisetas me llegaba al ombligo.»
- El kit de criada: «La familia de mi marido siempre me regala artículos de limpieza. Lo peor hasta ahora ha sido un escurreplatos de madera con bayetas. Al parecer, solo soy la chacha para ellos.»
- El calendario premium: «El último año antes de cortar relación, mi suegra me regaló un calendario del supermercado de mi barrio. Sí, de esos que dan gratis en la caja. Solo tenía fotos de comida.»
Los reyes absolutos de la tacañería
Hay gente que tiene telarañas en la cartera, pero lo de estos individuos roza el delito penal.
- El tupper radiactivo: «Un recipiente de plástico con una pegatina de una tienda de segunda mano en la base y… ¡restos de grasa en el interior! Fue un regalo de mi abuela, y encima me cayó bronca por sentir asco.»

- La taza a 10 céntimos: «Una taza de café usada de una universidad a la que quería ir pero no podía pagar, con una pegatina en el fondo que ponía ’10 centavos’. Fue el regalo de graduación de mi tía.»
- Gastronomía enlatada: «Me regalaron la latita de arándanos que suele venir dentro de las cajas de preparado para hacer magdalenas en el supermercado.»

- Picante caducado: «Un set de minipotes de salsa picante caducados. Y hablo de TAMAÑO MUESTRA. ¿Por qué?»
Regalos que son directamente motivos de ruptura
- El viaje pagado… por ti: «Mi ex me regaló dos entradas para ver a su equipo de fútbol favorito a 600 km de distancia. Me dijo que yo solo tenía que reservar un hotel y conducir hasta allí, ya que él no tenía carnet. Me costaba un dineral su regalito.»
- Las cucarachas divertidas: «Cucarachas como ‘broma’ de cumpleaños. Ese día me había roto la pierna. Salí corriendo cuando vi las cucarachas salir de la caja, y me caí por las escaleras. Tenía 12 años.»

- La alergia ignorada: «Le dije a un chico con el que estaba empezando a salir que era alérgica a los productos de baño perfumados. Un mes después, por Navidad, me regaló un set completo de baño. Debería haberle dejado ahí mismo.»
- Flores con cuernos: «Mi ex me compró un ramo de crisantemos de 6 pavos después de ponerme los cuernos. Ni se disculpó, solo dijo: ‘Los hombres solo reciben flores cuando mueren, y tú las mereces en vida’. Se fueron directas a la basura.»
- El regalo boomerang: «Un videojuego que mi ex quería para él. Era exclusivo de Nintendo Switch, y adivina: él no tenía una, pero yo sí. Además, ni siquiera me dejaba intentar jugar, aunque supuestamente era mi regalo de cumpleaños.»
«Mi madre me mandó un año una caja de caramelos de mantequilla de cacahuete… Soy alérgica a los cacahuetes desde que nací.»
Queda claro que hacer un buen regalo requiere empatía, conocer un mínimo a la otra persona y, sobre todo, no ser un psicópata emocional. ¿Y a ti? ¿Te han regalado alguna vez algo tan dantesco que todavía tienes pesadillas?
