20 cosas ridículas que hacíamos hace 20 años y nos hacían sentir los reyes de internet

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Éramos felices y no lo sabíamos (o dábamos un poco de pena)

Hace entre 15 y 20 años, el mundo era un lugar muy diferente. Tener un smartphone era una rareza, las redes sociales estaban en pañales y cualquier pequeña tontería digital nos parecía brujería de la buena. Hoy, miramos atrás y no podemos evitar llevarnos las manos a la cabeza. Si viviste aquella época, seguro que cometiste más de uno de estos «delitos» tecnológicos y sociales que en su día te parecieron el mayor avance de la humanidad.

  • 1. Creernos magos con la aplicación de beber cerveza

    Cuando el primer iPhone salió al mercado, había que justificar el pastizal que costaba. Y qué mejor forma de impresionar a tus colegas que descargando esa aplicación que simulaba una pinta de cerveza en la pantalla. Inclinabas el teléfono y fingías beber mientras los demás te miraban como si fueras el mismísimo Steve Jobs.

    Hombre usando la aplicación de beber cerveza en el móvil

  • 2. Y hacer exactamente lo mismo con la app del mechero

    En los conciertos ya no se sacaban mecheros reales, se sacaba el móvil con una app que mostraba una llama pixelada moviéndose al ritmo de la música. ¡Y nos parecía el pico absoluto de la innovación visual!

    Mano sosteniendo un teléfono con la app de un mechero encendido

  • 3. Compartir nuestra apasionante vida en Facebook (literalmente)

    Al principio, no sabíamos muy bien para qué servía Facebook, así que lo usábamos como un diario de extrema intrascendencia. Actualizábamos el estado sin pudor para anunciar al mundo: «Me estoy comiendo una naranja :)» o «Almorzando». Toda una exclusiva periodística que no le importaba absolutamente a nadie.

    Recuerdo de Facebook de alguien comiendo una naranja

  • 4. O pasarnos al otro extremo: el dramatismo emo

    Si no estabas contando que comías fruta, estabas publicando estados crípticos y melodramáticos para llamar la atención de tus contactos. El muro se llenaba de joyas como:

    «A la mierda todo. No me escribáis. Corazón roto.»

    Y si alguien te preguntaba qué pasaba, respondías con un cortante: «No quiero hablar del tema».

  • 5. Ver películas en una pantalla del tamaño de un sello

    Antes de los iPads y las pantallas infinitas, nos creíamos unos auténticos sibaritas del séptimo arte por tragarnos superproducciones de Hollywood en la diminuta pantalla de 2 pulgadas de un iPod Nano mientras íbamos en transporte público. Dejarnos la vista era un daño colateral asumible.

    Persona viendo una película en un iPod en el tren

  • 6. La obsesión con los calcetines y las zapatillas Converse

    Si te juntabas con tus amigos y todos llevabais zapatillas Converse, era obligatorio por ley hacer un círculo, juntar las puntas de los pies en el centro y tomar una foto cenital. Era la máxima expresión de amistad verdadera de los años 2000, e incluso se personalizaban pintando monigotes en la goma blanca.

    Seis pies en círculo llevando zapatillas Converse

  • 7. Reventarle la vida a tus contactos con invitaciones de FarmVille

    A nadie le importaba tu granja digital, pero tú insistías en mandar 17 notificaciones diarias pidiendo que alguien te regalara una oveja, un clavo o un ladrillo. FarmVille en Facebook probablemente destruyó más amistades que el Monopoly.

    Peticiones de ladrillos y clavos en el juego FarmVille

  • 8. El club de los teléfonos perdidos

    Cada vez que alguien cambiaba de móvil, le robaban el teléfono de fiesta o lo perdía, se creaba automáticamente un grupo en Facebook titulado: «MÓVIL PERDIDO, PASADME NÚMEROS». Y ahí estábamos todos, dejando nuestro teléfono personal a la vista de todo internet en el tablón de comentarios.

    Lista de grupos de Facebook titulados 'Lost phone need numbers'

  • 9. Las gafas de cine 3D como accesorio de alta costura

    Ibas al cine a ver una película en 3D, te daban unas gafas de plástico barato y, en lugar de devolverlas a la salida, te las llevabas a casa, les quitabas los cristales y te las ponías para hacerte fotos de perfil porque daba un rollo muy indie y alternativo.

    Tuit recordando cuando usábamos gafas 3D sin cristales por moda

  • 10. El debate definitivo de internet: ¿Piratas o Ninjas?

    Hace dos décadas, la juventud no debatía sobre política. El verdadero conflicto intelectual de los foros de internet consistía en argumentar apasionadamente quién ganaría en una pelea a muerte: ¿un pirata o un ninja? Un clásico inolvidable.

  • 11. Escribir como si nuestro teclado sufriera espasmos

    Para demostrar lo creativos y únicos que éramos, pasábamos horas escribiendo los títulos de nuestros posts alternando mayúsculas, minúsculas y símbolos extraños: <<*~*UsAbAmOs El TeClAdO aSí*~*>>. Si no añadías letras «z» al final de palabras como «internetz», no estabas en la onda.

  • 12. La guerra campal de BlackBerry vs iPhone

    Antes de que Apple dominara por completo, los usuarios de BlackBerry se sentían la élite de los negocios (aunque estuvieran en el instituto). Defendían a capa y espada que su móvil de teclas era muy superior solo por tener el mítico juego del Brick Breaker y el chat exclusivo de BBM.

    Un smartphone clásico BlackBerry mostrando un juego en su pantalla

  • 13. Hacerte un selfie con una cámara digital tamaño ladrillo

    Los primeros móviles no tenían cámara frontal. Así que para hacerte una foto pal’ Tuenti o Myspace, tenías que coger la cámara digital compacta de la familia, estirar el brazo, apuntar más o menos a tu cara y disparar con el flash a tope (llevando, por supuesto, unas gafas de persiana blancas).

    Persona haciéndose un selfie con cámara digital y gafas de persiana

  • 14. Llevar el teléfono en una funda de cuero para el cinturón

    Máxima protección y estilo cuestionable. La gente llevaba el teléfono de concha encajado en una funda de cuero negro con un clip en el cinturón. Era el equivalente moderno a llevar una pistola en el salvaje oeste, siempre listos para desenfundar y coger una llamada.

    Viejo teléfono Nokia en funda de cuero para el cinturón

  • 15. Bromas telefónicas de dudosa gracia en el buzón de voz

    La máxima comedia para contestar a tus amigos consistía en grabar tu propio buzón de voz diciendo: «Hola… ¿hola? ¡Espera, no te escucho nada!… ¡Que es coña, deja tu puto mensaje después de la señal!». Nos creíamos los genios absolutos de la comedia.

Si has asentido al menos tres veces leyendo esta lista, enhorabuena: tuviste una juventud maravillosa. Eso sí, tu historial de internet de aquella época debería ser destruido por el bien de tu dignidad actual.