
¡Atención, amantes de lo insólito y los récords mundiales! Preparaos para conocer a Zoey, una setter inglesa que no solo te robará el corazón, sino que podría darte un lametón a distancia con su impresionante lengua. Y es que Zoey, con tan solo tres añitos y residente en Metairie, Luisiana, acaba de coronarse como la perra viva con la lengua más larga del planeta, según los mismísimos Guinness World Records.
Sus dueños, Drew y Sadie Williams, cuentan que la peculiaridad de Zoey no es algo nuevo. Desde que era una cachorrita, su lengua ya sobresalía de su hocico de forma bastante prominente. De hecho, al principio pensaron que la pobre crecería y su lengua encogería o, al menos, se proporcionaría. ¡Pero no! La naturaleza tenía otros planes para Zoey. Su lengua decidió seguir su propio camino y crecer hasta alcanzar la asombrosa medida de 12,7 centímetros. Para que os hagáis una idea, eso es lo que mide una lata de refresco estándar, ¡pero en versión lengua perruna!
Sadie, entre risas y resignación, explica que esta característica tan especial tiene sus «efectos secundarios»: «Se le pega suciedad y hojas cuando corre por el parque y salpica por todas partes». Sí, amigos, con una lengua de esa magnitud, el efecto «limpiaparabrisas» está garantizado. Drew añade que «siempre está colgando», lo cual debe ser un espectáculo digno de ver.
Lo más curioso es que, a pesar de la evidencia visual, Drew y Sadie no se dieron cuenta de que tenían un animal de récord mundial bajo su techo hasta hace relativamente poco. ¡Menuda sorpresa! Quizás pensaron que era lo normal en una setter inglesa muy expresiva. Ahora, Zoey ha destronado a Bisbee, otro setter inglés de Arizona, cuya lengua medía «solo» 9,49 centímetros. Lo siento, Bisbee, el listón ha subido.
A pesar de las peculiaridades y las salpicaduras ocasionales, los Williams están encantados con la característica única de Zoey. Y no es para menos, ¿quién no querría tener una perra que es un auténtico fenómeno de la naturaleza? Así que ya sabéis, la próxima vez que veáis a Zoey, ¡mantened la distancia si no queréis un besito con extra de humedad y algún que otro recuerdo del jardín!
