Whiteland desentierra un tesoro (blanco) de 7.2 millones de dólares y la policía hace de «mudanzas»

Whiteland desentierra un tesoro (blanco) de 7.2 millones de dólares y la policía hace de
En Whiteland, Indiana, la policía halló un mega-alijo de 72 kg de cocaína valorado en 7.2 millones de dólares, escondido bajo tierra. Tras una persecución de película, detuvieron a un sospechoso. La cantidad era tal que el transporte del "botín" se convirtió en una operación logística digna de mención.
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Imagina la escena: un campo tranquilo en Whiteland, Indiana, bajo el sol, y de repente… ¡acción! La policía local, con el ojo avizor que les caracteriza, detecta a un individuo con la pala en la mano, como si estuviera buscando un tesoro escondido. Pero no, no era oro ni doblones de la época pirata, sino algo mucho más… «blanco» y rentable.

Nuestros héroes de uniforme se acercan discretamente, y el sospechoso, ni corto ni perezoso, decide que es el momento perfecto para participar en las Olimpiadas de velocidad. Corre que te corre, pero claro, la ley es la ley, y aunque el susodicho logró esfumarse por un rato, la policía tenía un as bajo la manga: la zona donde «jugaba al arqueólogo» estaba fresquita y recién removida.

Y vaya si había «tesoro». Después de un poco de excavación, cual Indiana Jones moderno, los agentes se toparon con la friolera de 159 libras de cocaína, que al cambio son unos 72 kilazos. ¿El valor? Agárrense los machos: 7.2 millones de dólares en el mercado negro. Una cantidad que haría palidecer al mismísimo Pablo Escobar.

Pero la cosa no acaba ahí. Este «oro blanco» no estaba en montoncitos, no. Venía empaquetado con esmero: ladrillos envueltos en plástico y cinta aislante, todo ello metido en cinco grandes bidones de plástico. Un auténtico kit de supervivencia para el crimen organizado.

Tras el gran hallazgo, la historia dio un giro aún más surrealista. ¿Cómo mover 72 kilos de polvo blanco sin que la cosa se convierta en una procesión? Pues sí, la policía tuvo que «reubicar» el cargamento. Exacto, como si estuvieran haciendo una mudanza de lo más delicada, pero en lugar de muebles, movían una montaña de droga. Un «servicio de transporte» que seguro no figuraba en su descripción de puesto.

Mientras tanto, no muy lejos del campo de los sueños (o las pesadillas, según se mire), dieron con Daniel Rivas-Martinez, un joven de 23 años, en una residencia cercana. Este caballero fue arrestado y acusado de tráfico de cocaína y resistencia a la autoridad. Parece que su carrera como «minero» no acabó muy bien.

La investigación sigue abierta, y la policía de Whiteland está tirando del hilo para ver quién más anda metido en este pastel. Así que, si pensabas que los campos solo daban patatas o maíz, ¡prepárate! En Whiteland, a veces también dan para un buen «colocón» de titular.