Vive año y medio con una rama de 12 centímetros en el cráneo pensando que era una simple molestia ocular

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Todos conocemos a alguien que es alérgico a ir al médico, de esos que piensan que un ibuprofeno y una buena siesta lo curan absolutamente todo. Pues bien, Yuri, un hombre de 50 años residente en Rylsk (Rusia), ha llevado esta cuestionable filosofía a un nivel que roza la ciencia ficción: ha estado conviviendo durante un año y medio con una rama de árbol de 12 centímetros incrustada en el cráneo. Y lo mejor de todo… ¡no tenía ni la más remota idea!

Radiografía del cráneo con la rama de madera incrustada

El día que Yuri se llevó la naturaleza a casa

Todo comenzó en 2024, cuando nuestro despistado protagonista decidió que era un día estupendo para cortar unas ramas de arce en el jardín de su casa. ¿Gafas protectoras? ¡Para qué!, debió pensar él. En medio de la tarea, sintió un dolor agudo y punzante en su ojo izquierdo. En ese mismo instante se dio cuenta de que algún trozo de madera le había golpeado la cara, pero como el dolor se fue apaciguando de forma natural con el paso de las horas, simplemente decidió ignorarlo y seguir con su vida como si nada.

Un calvario oftalmológico incomprensible

Pasaron los meses y el incidente cortando leña quedó en el más absoluto de los olvidos, pero las molestias no. A lo largo de ese año y medio de convivencia con un trozo de árbol en la cabeza, Yuri experimentó un misterioso cuadro clínico:

  • Dolores punzantes intermitentes y destellos ocasionales en el ojo izquierdo.
  • Visitas constantes a distintos oftalmólogos que no daban con la tecla de su problema.
  • Tratamientos e infinitas gotas de colirio que resultaban ser completamente inútiles.

La resonancia que dejó a los médicos boquiabiertos

Hace apenas tres meses, la situación se volvió insostenible. El dolor se hizo insoportable y Yuri empezó a perder la visión de manera preocupante. Al acudir de urgencia al Hospital Regional de Kursk, los médicos decidieron dejar las gotas a un lado y hacerle una resonancia magnética. Lo que encontraron en la pantalla del escáner superaba cualquier guion de drama médico televisivo.

«Una tomografía computarizada realizada en el hospital regional mostró que el cuerpo extraño era una rama que penetró la cuenca del ojo, destruyendo los senos paranasales y dañando la base del cráneo en peligrosa proximidad a estructuras cerebrales vitales», detallaron estupefactos los doctores en su informe médico.

Fotografía del cuerpo extraño extraído, una rama de 12 centímetros

Una extracción nasal de película

Al informarle del macabro hallazgo, Yuri por fin ató cabos y recordó aquel lejano y fortuito accidente en el jardín. Contra todo pronóstico, esta truculenta historia tiene un final feliz. Los hábiles cirujanos lograron extraer el enorme trozo de madera de 12 centímetros a través de la nariz del paciente, logrando así una intervención sin necesidad de realizar aparatosas incisiones externas que le dejaran cicatrices.

La operación fue todo un éxito rotundo, Yuri ha conservado su visión y, aunque todavía sigue medicado por precaución, los médicos esperan que tenga una recuperación completa y sin secuelas. Así que ya sabéis, si os salta algo al ojo, os molesta y empezáis a sentir que perdéis visión… igual va siendo hora de que os hagan una buena placa, por si acaso habéis echado raíces literales.