Viuda de granjero arrollado por vacas lucha por herencia con familia secreta

Viuda de granjero arrollado por vacas lucha por herencia con familia secreta
Una viuda británica de 42 años de matrimonio ha llevado a los tribunales el testamento de su difunto marido, un granjero que murió arrollado por sus propias vacas. La mujer reclama parte de los 1,75 millones de libras de la herencia, que el hombre legó íntegramente a dos hijos 'secretos' fruto de una aventura de más de 20 años.
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¡Atención, amantes del drama rural con toques de humor negro! La vida, o más bien la muerte, de Stephen Swales, un granjero de West Yorkshire, daría para una serie de Netflix de esas que te enganchan sin remedio. Y es que Stephen no solo tuvo un final de lo más peculiar, siendo literalmente arrollado hasta la muerte por sus queridas vacas en diciembre de 2010 (¡ironías de la vida!), sino que su testamento ha desatado una batalla legal que dejaría en pañales a cualquier telenovela.

La protagonista de esta historia es Gillian Swales, su esposa durante nada más y nada menos que 42 años. Imagínate la escena: tu marido fallece de una manera… digamos… bovina, y cuando se abre el testamento, ¡zas! Te encuentras con que los 1,75 millones de libras de la herencia van directitos a los bolsillos de dos hijos que no sabías que existían. Sí, amigos, Stephen llevaba más de dos décadas con una vida paralela y una familia secreta, con la que tuvo a estos dos vástagos de 18 y 21 años. ¡Casi nada!

Gillian, que además de ser su mujer era socia trabajadora en la granja durante muchos años, se ha quedado mirando las vacas pasar con cara de póker. En el testamento de su difunto, o al menos el que ha salido a la luz, a ella no le correspondía ni un céntimo de ese jugoso patrimonio. Se le dejaban sus propios bienes (unos 200.000 libras) y una promesa verbal de 10.000 libras anuales, lo cual, claro está, no es lo mismo que llevarse una parte del pastel gordo.

Así que, con el temple que le caracteriza, Gillian ha decidido que esto no se queda así y ha llevado el caso ante el Tribunal Superior de Londres, según el juicio presidido por el Juez John Behrens. Su argumento es claro: el testamento no hace una provisión financiera «razonable» para ella bajo la Ley de Herencia (Provisión para la Familia y Dependientes) de 1975. ¡Y no es para menos! Tras más de cuatro décadas de matrimonio y trabajo conjunto, descubrir la doble vida de tu marido y quedarte sin un euro de su fortuna post-mortem es un trago bastante amargo.

El granjero Stephen Swales, con sus secretos y sus vacas asesinas, ha dejado un legado que va más allá de la leche y la carne. Ha sembrado la semilla de un drama familiar que ahora se dirime en los juzgados, con sus dos hijos «oficiales» (Richard y Helen, los que tuvo con Gillian) viendo cómo la herencia familiar se esfuma entre hijos ocultos y batallas legales.

Una historia rocambolesca que nos demuestra que, a veces, la vida real supera con creces cualquier ficción. Y, sobre todo, que es mejor tener las cosas claras en vida… ¡no sea que tus vacas te jueguen una mala pasada y dejes un lío monumental!