Virginia rescata a los corsarios para combatir la piratería moderna

Virginia rescata a los corsarios para combatir la piratería moderna
Un legislador de Virginia ha impulsado un proyecto de ley para autorizar la emisión de patentes de corso, permitiendo a navíos privados combatir la piratería. Aunque el promotor lo califica de "divertido experimento", busca llamar la atención sobre la inacción del Congreso frente a la piratería moderna, recuperando una práctica casi olvidada del siglo XVIII.
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Agárrense los sombreros de tres picos, porque desde Virginia nos llega una noticia que huele a salitre y a tesoros escondidos, pero en pleno siglo XXI. Parece que el delegado Rob Bell, un tipo con un sentido del humor bastante peculiar o, al menos, con ganas de agitar el avispero, ha presentado un proyecto de ley que podría sonar a guion de ‘Piratas del Caribe’, pero es más real que el café mañanero.

El dichoso proyecto, conocido como HB1299, propone nada menos que autorizar al gobernador de Virginia a expedir ¡patentes de corso y represalia! Para los que no estén familiarizados con el argot bucanero, esto significa darle carta blanca a navíos privados, o sea, a cualquier Joe o Jane con un barco, para que salgan por ahí a combatir la piratería en nombre de la Commonwealth. Sí, habéis leído bien: ¡Virginia resucita a los corsarios!

Bell ha admitido que la idea es «mayormente humorística» y «más bien un experimento mental». Pero, ojo, que detrás de la chanza hay una crítica seria. El bueno de Rob está hasta el gorro de que el Congreso de Estados Unidos no mueva un dedo para atajar la piratería moderna, esa que se cuece en lugares como la costa de Somalia. Así que, ni corto ni perezoso, ha dicho: «Si ellos no lo hacen, ¿por qué no nosotros, con un toque del XVIII?»

Curiosamente, la Constitución de Estados Unidos, en su Artículo I, Sección 8, concede este poder tanto al gobierno federal como a los estados. Lo que pasa es que, claro, nadie lo usa desde hace siglos. Después de la Declaración de París de 1856, la cosa de las patentes de corso pasó a mejor vida a nivel internacional, aunque Estados Unidos nunca la ratificó. Así que, técnicamente, la ventana legal sigue abierta, al menos en algunos aspectos.

Los expertos en derecho, como Carl Tobias de la Universidad de Richmond, ya han soltado el típico «es simbólico y muy poco práctico». Y es que, seamos sinceros, ¿os imagináis a un pesquero de Virginia persiguiendo a piratas somalíes en aguas internacionales? La cosa podría acabar en un enredo diplomático de proporciones épicas. Además, la ley federal ya tiene sus propios mecanismos para lidiar con la piratería, haciendo esta propuesta un poco redundante y, la verdad, un pelín marciana.

Pero a Bell esto le trae sin cuidado. Ya lo intentó en 2011 con un proyecto similar. Y lo más tronchante es que su última propuesta ha conseguido superar el Comité de Cortes de Justicia de la Cámara por 12 votos a 8. Así que, no os riáis mucho, que lo mismo la próxima vez que vayáis por Virginia os encontráis con el Capitán Sparrow pidiendo una patente de corso en la oficina del gobernador.