Veto cannábico: Una Primera Nación canadiense cierra las puertas a su Premier

Veto cannábico: Una Primera Nación canadiense cierra las puertas a su Premier
La Nación Cree de Onion Lake en Canadá ha prohibido la entrada a su reserva al Premier de Saskatchewan, Scott Moe, y a sus ministros. La drástica medida se toma por el desacuerdo con la ley provincial del cannabis, que consideran una falta de respeto a su soberanía. Exigen el derecho a regular la "hierba" en sus propias tierras.
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En una jugada que dejaría a cualquier guionista de comedia política con la boca abierta, la Nación Cree de Onion Lake, situada en la mismísima Saskatchewan (Canadá, para los despistados), ha decidido que ya está bien de tonterías. ¿El resultado? Un ‘aquí no entra’ con todas las de la ley para el mismísimo Premier de la provincia, Scott Moe, y su séquito de ministros. ¿La razón de tan drástica decisión? Una auténtica batalla cannábica, pero de las serias.

Imagina la escena: el gobierno provincial aprueba una ley sobre la distribución y venta de cannabis. Hasta ahí, todo normal. Pero para Onion Lake, esto es más que una simple regulación; es una afrenta directa a su soberanía, a su derecho ancestral a decidir qué se cuece (y qué se fuma) en sus propias tierras. Básicamente, se han plantado y han dicho: ‘Mirad, majos, tenemos nuestros propios planes para la hierba, y no nos habéis consultado ni un poquito’.

La resolución del consejo de la banda fue clara como el agua (o como el humo): el Premier Moe y todos sus ministros son ahora ‘personae non gratae’ en sus dominios. Es como si les hubieran retirado el pase VIP, pero en lugar de ser un club nocturno, es una nación entera. Y no es que la Nación Cree esté en contra del cannabis; ¡al contrario! Tenían su propia legislación lista, con un plan que prometía controlar la cadena de suministro y crear sus propios puntos de venta, siempre bajo sus términos y respetando la cultura y el bienestar de su comunidad.

Del otro lado del ring, el Premier Scott Moe no se lo ha tomado muy bien, como era de esperar. Ha expresado su ‘decepción’ y ha recordado que ya existen acuerdos de reparto de ingresos con las Primeras Naciones por las ventas de cannabis. Vamos, que parece que él esperaba que con un poco de dinerito ya estaba todo arreglado. Pero para Onion Lake, esto va mucho más allá de la economía; es una cuestión de dignidad y de reconocimiento de su autonomía. Han invitado a ministros federales a dialogar, sí, pero los provinciales… esos, de momento, se quedan a las puertas.

Esta historia, que parece sacada de un cómic, subraya la continua tensión entre los gobiernos provinciales y las Primeras Naciones en Canadá, especialmente en lo que respecta a la jurisdicción y el autogobierno. Y mientras tanto, Scott Moe y sus ministros tendrán que buscar rutas alternativas si alguna vez necesitan pasar por los terrenos de Onion Lake. Quién sabe, quizá un día veamos un cartel que diga ‘Prohibida la entrada a Premiers no autorizados’. Un giro de guion inesperado en la política canadiense que nos recuerda que, a veces, las cosas más serias se resuelven con un buen portazo… o un veto cannábico.