¡Uniforme mágico! La policía de Bangladés busca lavar su imagen cambiando de color

¡Uniforme mágico! La policía de Bangladés busca lavar su imagen cambiando de color
La policía de Bangladés, con una reputación 'rota', ha decidido cambiar el color de su uniforme caqui por un verde oliva oscuro. Esperan que esta medida, aconsejada por psicólogos, borre la percepción pública de corrupción y agresividad, aunque muchos ciudadanos prefieren ver un cambio de comportamiento antes que de vestuario.
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Agarraos fuerte, porque lo que os vamos a contar hoy podría ser el guion de una comedia de situación, pero no, es la vida misma, amigos. Resulta que la policía de Bangladés, una institución que, al parecer, no goza de la mejor de las reputaciones (palabras textuales de sus propios mandos), ha decidido poner fin a su ‘imagen rota’. Y no, no hablamos de cursos de ética intensivos, ni de reformas estructurales profundas, ¡qué va! La solución, mis queridos lectores, es mucho más… ¿cromática?

Sí, como lo leéis. El plan maestro para reconquistar los corazones de la ciudadanía bangladesí pasa por una revolución textil. Fuera el tradicional uniforme caqui, ese color que, según el Inspector General de Policía (IGP) AKM Shahidul Hoque, evocaba miedo y daba una ‘impresión negativa’ de manual. Se acabó la chupa de camello que recordaba a la corrupción y la agresividad. ¡Hola, verde oliva oscuro! ¡Hola, nueva era!

La cosa no es baladí, ojo. Detrás de esta decisión hay cerebros pensantes, ¡y no unos cualquiera! Han consultado con psicólogos, quienes, al parecer, confirmaron lo que todos sospechábamos en secreto: los colores importan, ¡y mucho! Un nuevo tono, decían los expertos del diván, tiene el poder de reconfigurar la percepción pública. Vamos, que si te veían como un poli corrupto y agresivo de caqui, con el verde oliva oscuro te verán como un héroe de la paz con un gusto impecable para la moda. ¿Magia? ¿Psicología avanzada? ¡Ustedes dirán!

Pero claro, la gente de a pie, esa que tiene que convivir con la policía a diario, no parece tan convencida de esta fórmula milagrosa. ‘¿Qué más da si cambian de vestido?’, se preguntaba un ciudadano con bastante sensatez. ‘Deberían cambiar su comportamiento’. ¡Zasca! Otro reconocía la ‘buena iniciativa’, pero con el inevitable ‘pero’: debe ir acompañada de un cambio real en la conducta. Vamos, que la lógica popular es que el hábito no hace al monje, por muy ‘digno’ que sea el nuevo color.

La inversión no es para tomársela a risa. Hablamos de nada menos que 100 millones de takas (unos 1.25 millones de euros al cambio de la época) para equipar a 170.000 agentes. Cada uniforme nuevo saldrá un poco más caro que el anterior, claro, ¡la dignidad se paga! Y no os preocupéis, que no todos se apuntan al ‘verde esperanza’. La Policía Metropolitana de Dhaka mantendrá su elegante blanco, porque ellos son así de especiales.

En fin, una historia que nos deja reflexionando. ¿Será este cambio de color la solución definitiva para limpiar la imagen policial en Bangladés? ¿O estamos ante la prueba irrefutable de que, a veces, las soluciones más simples son las más… inocentes? Solo el tiempo (y, quizás, un poquito de cambio conductual) lo dirá.