
Si pensabas que el calzado deportivo solo podía causar ampollas o agujetas, prepárate para la noticia más flatulenta del año. La firma Skechers se enfrenta a un nuevo e hilarante revés legal que bien podría haber salido de una película de comedia. La protagonista del embrollo es su línea de zapatillas ‘Shape-Ups’, aquellas famosas por su suela curva, diseñadas supuestamente para tonificar las piernas y el núcleo mientras caminas.
El demandante principal en esta peculiar cruzada judicial es el abogado Tim Tatro, de California, que ha puesto el grito en el cielo –o en el intestino– al presentar una demanda colectiva. ¿El motivo? Tatro asegura que estas zapatillas le están causando a él y a otros usuarios una serie de problemas gastrointestinales tan incómodos como incontrolables. No hablamos de un simple dolor de barriga, no. Tatro menciona específicamente «flatulencias ruidosas y excesivamente malolientes» además de la aparición de eructos constantes y estreñimiento.
Según la denuncia, el diseño de las Shape-Ups, que fuerza una especie de movimiento rodante para supuestamente activar más músculos, tiene un efecto secundario inesperado: presiona el estómago y el abdomen de tal manera que convierte al usuario en una máquina de expulsar gases inoportunos. En pocas palabras, que vas por la calle intentando ponerte en forma y lo que consigues es montar un circo de ruidos y olores sospechosos. La demanda afirma que esta situación causa vergüenza e incomodidad social, y de ahí lo de ‘noxious’ (nocivas o fétidas) en la descripción del gas.
Antes de esta demanda tan surrealista, las Skechers Shape-Ups ya habían tenido que enfrentarse a pleitos por publicidad engañosa respecto a sus beneficios de fitness. Pero ahora, este nuevo frente abre un debate completamente diferente: ¿se puede culpar a unas zapatillas de convertir una simple caminata en una sinfonía de pedos? La empresa no ha hecho comentarios públicos directos sobre las implicaciones digestivas, pero si el caso prospera, quizá tendrán que incluir una nota de advertencia en el etiquetado: ‘Advertencia: El uso de este producto puede provocar incontinencia gaseosa. Úsese bajo su propia responsabilidad olfativa’. Sin duda, una papeleta difícil de gestionar para el equipo legal de la marca.
