
Imaginad la escena: un apacible domingo en West Palm Beach, Florida, se ve interrumpido por el eco incesante de una canción que, para bien o para mal, ha marcado a toda una generación. Hablamos, cómo no, de ‘Let It Go’, el archiconocido himno de libertad de la película Frozen. Pero no, no era una fiesta infantil ni un coro espontáneo; era una vecina, Amanda Marie Johnson, de 27 años, que decidió que aquel día el tema debía sonar sin descanso, a todo volumen y sin piedad para los oídos ajenos.
El calvario musical, que se extendió durante horas, acabó colmando la paciencia de un vecino, que no tuvo más remedio que alertar a la policía. Imaginad la llamada: ‘Sí, agente, es que mi vecina lleva todo el día con Elsa y ya no aguanto más’. Cuando los agentes llegaron al lugar, la banda sonora de la película de Disney era inconfundiblemente audible incluso desde la calle. Tuvieron que llamar a la puerta de Johnson para pedirle, con toda la amabilidad posible, que bajara el volumen de su improvisado karaoke.
Pero la respuesta de Amanda, lejos de ser la esperada, fue un rotundo ‘no’. Según el informe policial, la mujer se negó a cooperar, espetándoles a los agentes que no era una niña y que no tenía por qué hacerles caso. ¡Menuda señora! Como era de esperar, la cosa no quedó ahí. Los agentes, al ver su negativa y escuchar algún que otro taco salir de la boca de la mujer, intentaron entrar en el apartamento para poner fin al escándalo. Pero Amanda, en un acto de resistencia digno de cualquier princesa rebelde (aunque no precisamente de Disney), se atrincheró en su propia casa y no permitió la entrada.
La situación escaló y finalmente, los agentes lograron acceder al piso. Amanda Marie Johnson fue arrestada y acusada de resistencia a la autoridad sin violencia y de alteración del orden público. Y es que, aunque la canción hable de ‘ser libre como el viento’ y de dejar atrás las ataduras, parece que hay ciertos límites, incluso para los fans más acérrimos de la Reina de las Nieves. Sus hijos estaban presentes durante todo el altercado, lo que añade un toque más surrealista si cabe a esta historia que bien podría ser un sketch cómico. En fin, que hay días en que es mejor soltar el mando del volumen antes de que la policía te pida que ‘lo sueltes’ todo y te acompañes a comisaría.
