
Cuando piensas en un concurso de arte infantil, te imaginas paisajes, retratos familiares o quizás un unicornio de colores. Pero en el Reino Unido, la última obra de arte en dar que hablar tiene un protagonista mucho más… terrenal. Y sí, estamos hablando de una caca.
La artífice de esta genialidad es Daisy, una chiquilla de nueve años de North Tyneside que ha dejado a todo el país con la boca abierta. Resulta que la ONG ERIC, que se dedica a ayudar a niños con problemas de vejiga e intestino, organizó un concurso de lo más original: crear arte con temática de caca. El objetivo era tan simple como necesario: romper tabúes y hablar del tema sin pelos en la lengua.
Y Daisy se lo tomó muy en serio. Su creación, una pintura súper colorida con un emoji de caca sonriente como estrella principal, se llevó el primer premio. ¿Y cuál es el galardón? Pues nada menos que ver su obra de arte ploteada en la nueva furgoneta de la ONG, un vehículo de asistencia que ahora se paseará por todo el Reino Unido luciendo su diseño.
Lo mejor de la historia es que, según su madre, Caroline, participar en el concurso ayudó a la propia Daisy a superar su ‘ansiedad por la caca’. La pequeña artista estaba ‘absolutamente encantada’ con la noticia, y no es para menos. De tener un pequeño bloqueo a convertirse en la embajadora artística del tema hay un paso de gigante.
Juliette Rayner, la directora de ERIC, calificó la obra de Daisy como ‘brillante’ y ‘muy colorida’, destacando la importancia de normalizar conversaciones sobre algo tan natural. La furgoneta-galería rodante servirá para llevar el mensaje y la ayuda de la organización a todos los rincones del país.
Así que ya sabes, si ves una furgoneta con una caca sonriente gigante por las carreteras británicas, no estás alucinando. Es el arte de Daisy, demostrando que hasta los temas más escatológicos pueden convertirse en una fuente de inspiración y, sobre todo, de ayuda.
