Una mujer tiene relaciones con gemelos idénticos y la justicia declara imposible saber quién es el padre

Una mujer tiene relaciones con gemelos idénticos y la justicia declara imposible saber quién es el padre
Una mujer británica se acostó con dos hermanos gemelos idénticos en un margen de cuatro días y quedó embarazada. Ahora, tanto la ciencia como los tribunales de Londres han dictaminado que es imposible saber cuál de los dos es el padre biológico debido a que comparten el mismo ADN.
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El triángulo amoroso que ha puesto en jaque a la ciencia y la justicia

Parece el argumento del último éxito de una telenovela, pero ha ocurrido de verdad en el Reino Unido. Una mujer, cuyo nombre se mantiene en el más estricto anonimato por motivos legales, se ha visto envuelta en un verdadero laberinto biológico, emocional y judicial tras quedarse embarazada. El pequeño detalle que ha provocado un auténtico cortocircuito en el sistema es que mantuvo relaciones sexuales con dos hermanos gemelos idénticos en un margen muy estrecho de tan solo cuatro días.

Ante semejante ménage à trois temporal, la pregunta del millón era evidente: ¿quién de los dos hermanos es el verdadero padre del bebé? Para sorpresa de la propia familia y desconcierto absoluto de los magistrados británicos, la respuesta es que, a día de hoy, ni siquiera los avances médicos tienen la capacidad de resolver el enigma.

Mujer embarazada acariciando su barriga

Un certificado de nacimiento en disputa legal

Como era de esperar, este conflicto familiar no se quedó de puertas para adentro. Uno de los gemelos consiguió adelantarse y fue inscrito oficialmente como el padre biológico en el certificado de nacimiento del bebé, a quien la justicia se refiere de forma anónima como el «niño P». Sin embargo, la madre y el otro gemelo no estaban nada de acuerdo con esta adjudicación y decidieron emprender acciones legales de forma conjunta.

Su objetivo en la influyente Corte de Apelaciones de Londres era contundente: ambos exigían ser reconocidos legalmente con la responsabilidad parental del menor. Tras la negativa inicial de un juez de familia inferior a borrar el nombre del supuesto progenitor del registro civil, el caso escaló hasta llegar a las manos de un panel de jueces superiores que se han topado de bruces con un muro genético.

Las claves de este enredo genético

  • Plazos muy ajustados: La mujer mantuvo encuentros íntimos con ambos hermanos en un plazo récord de tan solo cuatro días en el mes que concibió al menor.
  • Genética idéntica: Al ser gemelos homocigóticos, el ADN de los hermanos es exactamente igual, lo que vuelve inútiles las clásicas pruebas de paternidad.
  • Batalla a tres bandas: La madre y uno de los gemelos se han aliado en los tribunales en contra del hermano que logró inscribirse primero.
  • Fallo salomónico: La justicia ha optado por retirar la custodia oficial al hermano inscrito sin declarar oficialmente que no sea el padre.

El límite actual de la ciencia moderna

Aquí es donde la genética hace de las suyas. Las clásicas pruebas de paternidad con hisopos que tantas familias han separado en televisión son completamente inútiles en este insólito caso. Los gemelos idénticos provienen del mismo óvulo fecundado, por lo que comparten casi el cien por cien de su material genético.

«Actualmente, la verdad sobre la paternidad de P es que su padre es uno u otro de estos dos gemelos idénticos, pero no es posible decir cuál.»

Estas fueron las contundentes palabras de Sir Andrew McFarlane, quien, junto a los magistrados Lady Justice King y Lord Justice Stuart-Smith, dictaminó que es científicamente imposible determinar la paternidad sin incurrir en costes astronómicos. El juez señaló que la verdad biológica para este niño, hoy por hoy, es estrictamente «binaria y no recae en un solo hombre». Aunque dejó la puerta abierta a que, en el futuro, cuando el niño sea adulto, la tecnología haya abaratado los procesos lo suficiente como para hallar esa minúscula mutación que diferencia a los gemelos.

El veredicto: ni contigo ni sin ti

La jueza Madeleine Reardon ya había establecido previamente que era «igualmente probable» que cualquiera de los dos hermanos hubiera engendrado al pequeño, confirmando las fechas de los encuentros íntimos. Ante este empate técnico, el tribunal de apelaciones ha tomado una decisión temporal: el gemelo que figuraba en el registro ya no tendrá responsabilidad parental hasta que se presenten nuevos y definitivos argumentos legales.

No obstante, el magistrado McFarlane se negó rotundamente a emitir un documento que declare que este hombre no sea el padre, afirmando con una profunda lógica judicial:

«El hecho de no poder probar un hecho significa que ese hecho no está probado; no significa que se demuestre lo contrario.»

Mientras la ciencia intenta ponerse al día con los líos de cama de esta peculiar familia, el pequeño «niño P» crecerá sabiendo que es hijo de dos posibles padres idénticos. Sin duda, una historia que supera cualquier guion de ficción.