
De un simple carraspeo a un susto de muerte
Todos hemos pasado por esa molesta fase en la que una tos tonta no termina de curarse. Piensas que es un resfriado rebelde, alergia o simplemente el aire acondicionado. Pero Mónica Deyanira Cabrera Barajas, una joven mexicana de 26 años, descubrió de la forma más rocambolesca posible el origen de su persistente afonía.
Tras un mes entero tosiendo como si no hubiera un mañana, decidió hacer lo que todos deberíamos hacer: ir al médico. Lo que esperaba que fuera una receta para un jarabe se convirtió en un guion digno de Anatomía de Grey.
Una radiografía con sorpresa incluida
Al someterse a una placa de tórax para descartar problemas pulmonares graves, los médicos y la propia paciente se quedaron a cuadros. Allí, brillando en medio de sus vías respiratorias, estaba su piercing del septum.

La joven confesó en un vídeo de la red social que se hizo viral en cuestión de horas que, aunque se había percatado de la misteriosa desaparición de su pendiente nasal, jamás en la vida se le habría ocurrido que se lo había tragado, o peor aún, aspirado por accidente.
«La única teoría que tengo, y es lo que le dije al neumólogo, es que me quedé dormida, se me cayó la bolita y se acabó», explicó Mónica al medio creatorzine.com. «Estaba tumbada boca arriba, no me di cuenta y así fue como la lié».
Al borde del colapso
La anécdota dejó de tener gracia cuando los especialistas le informaron de la extrema gravedad del asunto. La pieza de metal circular estaba a unos escasos 0,5 milímetros de su arteria aorta. Cualquier movimiento en falso habría sido fatal.
- Primer intento fallido: La programaron para una cirugía de emergencia de apenas 20 minutos. Sin embargo, el procedimiento se alargó casi una hora y media y los médicos tuvieron que desistir porque el metal ya se había adherido a su tejido interno.
- Segunda intervención al rescate: Fue necesaria una segunda operación, mucho más invasiva y compleja, para finalmente extraer el rebelde objeto invasor de su cuerpo.
Por suerte, la joven salió victoriosa del quirófano, aunque los médicos le dejaron claro que tuvo una suerte inmensa. Una perforación en el pulmón o en la gran vena habría provocado un desenlace catastrófico en cuestión de minutos debido a un neumotórax o hemorragia interna.
Moraleja: cuidado con la joyería al dormir
Mónica está convencida de que al dormir bocarriba, la anilla simplemente se deslizó por su garganta directo hacia las vías respiratorias bajas tras perder el minúsculo tope de cierre. Tras el tremendo susto y las cicatrices, la joven lo tiene meridianamente claro:
«Me encantan los piercings y la verdad es que me gustaba mucho el del septum, pero en mi caso, no me lo volvería a hacer por el terror que viví», sentenció. Así que ya sabes, si tienes un pendiente en la nariz y empiezas a toser sin motivo… igual deberías revisarte el tabique antes de lanzarte a comprar pastillas para la garganta.
