
¡Aquí no se vota hasta nuevo aviso! Y es que la seguridad electoral a veces tiene sus propios misterios. Agárrense que la historia de hoy nos trae de cabeza, y no precisamente por un algoritmo indescifrable. Resulta que Scytl, una empresa barcelonesa de criptografía, de esas que se supone que controlan hasta el más mínimo bit para que todo cuadre en unas elecciones, ha decidido que, de momento, no habrá comicios regionales en Madrid. ¿El motivo? ¡Atención, amantes de lo absurdo! Han extraviado, así, tal cual, la friolera de 35 portátiles que estaban listos para ser usados en las elecciones. Sí, han leído bien. Una empresa de *seguridad* pierde cosas. Que no eran cualquier cosa, ojo, eran equipos ‘configurados para la aplicación de recuento de votos’ – aunque luego nos enteremos de la letra pequeña.
La historia, con su punto de guasa, se desarrolla en un almacén de Scytl. De repente, ¡puf!, 35 portátiles HP que iban a servir de herramientas para los funcionarios electorales en la capital española, desaparecidos en combate. La empresa, que no es moco de pavo y se encarga de la logística electoral en lugares como Londres o Estrasburgo, así como de las pasadas elecciones regionales de Madrid en 2010, ha tenido que admitir el ‘pequeño’ desliz. Y claro, el resultado ha sido la cancelación de los comicios que estaban previstos para este mismo viernes, 25 de octubre, y su consiguiente aplazamiento hasta el 8 de noviembre. Un detallito sin importancia, ¿verdad?
Para echar un poco de agua al fuego del pánico electoral, Scytl ha asegurado que no hay de qué preocuparse. Los portátiles desaparecidos, por muy ‘configurados para el recuento’ que estuvieran, en realidad no contenían ninguna información sensible sobre las elecciones futuras. Además, el recuento final de votos se iba a realizar con papeletas de papel, como toda la vida, no a través de estos misteriosos ordenadores perdidos. Eran, simplemente, herramientas de apoyo para los responsables electorales. Vamos, que la cosa podría haber sido mucho peor, pero el ridículo no se lo quita nadie.
Por supuesto, Scytl, con el ceño fruncido y una mezcla de vergüenza y perplejidad, ha presentado la correspondiente denuncia ante los Mossos d’Esquadra en Barcelona. Ahora la policía catalana tiene una misión más en su lista: encontrar 35 portátiles desaparecidos que han provocado un pequeño sismo en el calendario electoral madrileño. La próxima vez, quizás un poco de ‘criptografía’ para sus propios bienes no les vendría mal. ¡Menuda jugada!
