Una ardilla albina revoluciona un jardín escocés con su pelaje níveo

Una ardilla albina revoluciona un jardín escocés con su pelaje níveo
Un residente de Edimburgo, Richard Mungi, ha captado con su cámara una rarísima ardilla albina en su jardín. Este inusual roedor, que destaca por su pelaje blanco y ojos rojos, es una maravilla de la naturaleza. Aunque su belleza es innegable, su albinismo la hace vulnerable y su supervivencia, un verdadero desafío en la jungla urbana.
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¡Atención, amantes de la fauna curiosa! Si pensabais que ya lo habíais visto todo, preparaos para conocer a la última celebrity del reino animal: una ardilla albina que se ha paseado con total desparpajo por un jardín en Edimburgo, Escocia. Y sí, cuando decimos «albina», hablamos de ese blanco impoluto y esos ojos rojos que harían ruborizarse a cualquier modelo de pasarela.

El afortunado fotógrafo de este espectáculo níveo es Richard Mungi, quien al principio confiesa haber pensado que era una bolsa de plástico revoloteando. ¡Menuda metedura de pata, Richard, aunque comprensible! Pero la bolsa resultó ser una auténtica estrella, una ardilla gris –pero en versión platino– atiborrándose de frutos secos de un comedero para pájaros. Un planazo de roedor, sin duda.

Ahora, no penséis que esto es algo común. Ver una ardilla albina es como encontrar un trébol de cuatro hojas en el polo norte. Los expertos aseguran que solo una de cada cien mil ardillas grises nace con esta condición. Es una mutación genética que les impide producir melanina, lo que se traduce en un pelaje blanco y ojos rojizos. Vamos, que son la élite entre las ardillas, aunque con ciertas desventajas.

Y es que, si bien son espectaculares, la vida no es un camino de rosas para estos bichillos. Esa capa blanca, tan bonita para la foto, es un absoluto desastre en términos de camuflaje. Imagina ser el único punto blanco en un bosque de tonos tierra y verdes… ¡Eres un blanco fácil para cualquier depredador con buen ojo! A esto se suma que su vista no es precisamente la de un lince, lo que complica aún más su ya de por sí precaria existencia.

La profesora Anna Campbell, de la Universidad de Strathclyde, subraya lo excepcional de estos avistamientos y la vulnerabilidad de estos animales. No es el primer ejemplar que se deja ver por Escocia; ya en 2017 hubo una en Perthshire y se rumorea otra en los Meadows de Edimburgo. Pero cada sighting es una fiesta para los amantes de la naturaleza.

Así que, si algún día os cruzáis con una de estas maravillas de la naturaleza, sabed que estáis ante un auténtico superviviente, una pequeña joya blanca que ha decidido ignorar las convenciones cromáticas del mundo animal. Y lo mejor de todo: no tienen ninguna protección especial. Son rebeldes con causa y con un pelaje que quita el hipo.