
¿Quién no ha tenido un antojo nocturno? Pues parece que los zorros del Reino Unido también. Una residente de Stevenage, Hertfordshire, se ha llevado la sorpresa de su vida al descubrir que su casa había sido objeto de un allanamiento… ¡por un zorro con una adicción incontrolable a las palomitas de microondas!
Todo comenzó cuando esta pobre mujer, cuya identidad sigue siendo un misterio, se despertó con un olor bastante peculiar. Al principio, pensó que su perro se había portado mal (cosas que pasan). Pero la cosa era mucho más épica. Después de seguir el rastro del olor y del desorden, se encontró con el escenario del crimen perfecto.
Resulta que el pequeño cánido, que debió pensar que la casa era una barra libre de snacks, había entrado campando a sus anchas. El objetivo del asalto no era otro que un paquete de palomitas de microondas, que el ladrón de cuatro patas devoró con entusiasmo, dejando un panorama digno de una película de sobremesa: semillas de maíz esparcidas por todas partes y, como guinda del pastel, caca de zorro. Sí, la digestión fue instantánea y sin remordimientos.
Pero lo mejor estaba por llegar. Tras la hazaña culinaria, el intruso decidió que era momento de relajarse. La mujer lo encontró durmiendo la siesta, tan ricamente, justo detrás de su lavadora, probablemente soñando con el siguiente paquete de ‘popcorn’.
Lejos de entrar en pánico (o llamar a control de plagas), la dueña de la casa, con una calma envidiable, grabó el momento antes de decidir que el huésped sorpresa ya había disfrutado suficiente. Armada con una escoba, procedió a «escoltar» al zorro fuera de su propiedad, aunque probablemente el zorro ya estaba en un coma alimenticio.
La moraleja de esta historia es doble: nunca dejes palomitas sin vigilancia y, si tu casa huele raro, no culpes al perro sin comprobar primero si hay un criminal peludo y anaranjado durmiendo la mona detrás de un electrodoméstico. Este zorro, al menos, ya puede presumir de haberse saltado la dieta por un capricho salado y crujiente.
