
Imagina la escena: estás tranquilamente en un ferry, rumbo a Dover desde Dunkerque, disfrutando de tu café matutino o quizás intentando entretener a los peques con los dibujos de la tele. De repente, la programación habitual se interrumpe y, ¡oh sorpresa!, en lugar de un documental sobre la vida marina o, qué sé yo, un concierto de Eurovisión, aparece una película… digamos, «para adultos». Sí, justo eso le ocurrió a los pasajeros del ferry de DFDS Seaways.
La jornada prometía ser una travesía más, pero se convirtió en una anécdota digna de contar en la barra del bar. Según el testimonio de Nick Ringer, uno de los pasajeros (y el alma valiente que dio la voz de alarma), la película pornográfica estuvo proyectándose durante unos diez minutos en las pantallas de las zonas comunes, como la cafetería y la recepción. Diez minutos que, seguro, se hicieron eternos para unos y divertidamente incómodos para otros, especialmente con niños a bordo que, con la inocencia de la edad, quizás pensaban que era un programa educativo sobre «cómo se hacen los bebés».
El personal de DFDS Seaways, al enterarse del «error», se mostró «mortificado» y actuó con la celeridad de un rayo para apagar la insólita emisión. Desde la compañía, no tardaron en disculparse «sin reservas» por el incidente, atribuyéndolo a un «error técnico» y a un «fallo de uno de nuestros equipos». Al parecer, el contenido pregrabado de la película se emitió por accidente en lugar de la programación prevista.
DFDS Seaways aseguró que cuentan con «sistemas robustos» para prevenir este tipo de «malfuncionamientos», pero parece que hasta el mejor capitán tiene su día de despiste. La empresa ha iniciado una investigación interna para descubrir cómo un viaje que debía ser de lo más familiar terminó convirtiéndose en una sala de cine X flotante. Quién sabe, quizás alguien en el control de mando confundió el botón de ‘documental de naturaleza’ con el de ‘naturaleza en su estado más puro’. Desde luego, un viaje inolvidable para todos los que tuvieron la fortuna (o la desgracia, según se mire) de presenciar este ‘cine’ tan particular.
