Un terrier se toma un retiro de cuatro días en el fondo de una mina

Un terrier se toma un retiro de cuatro días en el fondo de una mina
Buddy, un terrier de 10 años, decidió explorar un pozo minero en Cornualles cayendo 18 metros. Tras cuatro días de 'meditación' en solitario, fue rescatado por bomberos y espeleólogos. Salió ileso, aunque con mucha hambre y sed, listo para volver a casa y contar su aventura.
0
0

Hay paseos con el perro que terminan con una pelota perdida y otros que, bueno, acaban con una operación de rescate en toda regla. Este último es el caso de Buddy, un Patterdale terrier de 10 años que decidió que su paseo por los alrededores de St Just, en Cornualles, necesitaba un extra de emoción y espeleología no planificada.

Todo empezó como un día normal, hasta que Buddy desapareció. Lo que sus dueños no imaginaban es que su pequeño explorador había localizado un pozo minero en desuso y, en un alarde de curiosidad canina, se había precipitado 18 metros hacia las profundidades de la tierra. La angustia se apoderó de su familia, que lo buscó sin descanso.

La esperanza casi se había perdido cuando, cuatro días después, alguien escuchó ladridos provenientes del subsuelo. ¡Era Buddy! Se había iniciado la Operación Rescate Terrier. Para sacar al intrépido can de su retiro forzoso, se montó un equipo de élite formado por el Servicio de Bomberos y Rescate de Cornualles y los expertos del Club de Espeleología de Cornualles. Sin duda, un equipo a la altura de las circunstancias.

El plan era complejo: había que bajar a un rescatador por el estrecho pozo. La sorpresa llegó cuando, a unos 9 metros de profundidad, encontraron a Buddy tranquilamente sentado en un saliente. Ni en el fondo del todo, ni en apuros aparentes. Simplemente, estaba allí, esperando pacientemente a que terminara su particular aventura subterránea.

Tras unas dos horas de cuidadosas maniobras, Buddy fue izado a la superficie dentro de una bolsa especial. ¿El parte de daños? Ninguno. El veterinario confirmó que estaba ‘completamente ileso’. Eso sí, tenía una sed y un hambre de campeonato después de su ayuno de cuatro días. Su dueña, Jess, que ya se temía lo peor, estaba ‘en la luna’ al poder abrazarlo de nuevo. Buddy, por su parte, probablemente ya esté planeando su próxima, y esperemos que menos vertical, aventura.