
La vida de los artistas es un no parar de sobresaltos, pero pocos esperaban que la peor crítica que podría recibir el aclamado violinista canadiense Ashley MacIsaac viniese directamente de un algoritmo con poca memoria. En un giro digno de una comedia de ciencia ficción barata, MacIsaac se encontró recientemente con que su concierto programado en Port Hawkesbury, Nueva Escocia, había sido anulado de golpe y porrazo. ¿La razón? Una IA decidió unilateralmente que el músico había pasado a mejor vida.
El drama cibernético comenzó cuando el sistema de reservas y gestión del local, que funciona con inteligencia artificial, se puso a hacer ‘deberes’. Al parecer, este software es muy meticuloso a la hora de verificar la identidad y el estado de sus talentos. El problema vino cuando la IA cruzó los datos de Ashley MacIsaac, el virtuoso del violín, con un obituario. Resulta que sí, había un Ashley MacIsaac que había fallecido recientemente, pero era un homónimo, otro señor de Cape Breton que no tenía nada que ver con los escenarios ni el violín.
La tecnología, con esa arrogancia que la caracteriza cuando se equivoca, no se molestó en verificar detalles cruciales como la edad, la profesión o si el MacIsaac en cuestión acababa de publicar un ‘statu quo’ en redes sociales. Simplemente vio el nombre, vio la palabra «obituario» y decretó: «Concierto cancelado por causas de fuerza mayor (y eterna)».
Los organizadores del evento, al ver el aviso fúnebre emitido por su propio sistema, entraron en pánico. Ante la aparente muerte de su cabeza de cartel, decidieron que lo más sensato era cancelar la reserva de inmediato, antes de que el fantasma de MacIsaac apareciera a tocar en el escenario. Cuando el verdadero Ashley MacIsaac, vivo y coleando, se enteró de su propia defunción digital, la reacción fue una mezcla de estupefacción y cachondeo.
Este episodio sirve como una hilarante advertencia sobre depender ciegamente de los algoritmos. Si una IA puede declarar muerto a un artista famoso basándose en una búsqueda de Google mal hecha, ¿qué más desastres nos esperan en la era del ‘machine learning’? De momento, MacIsaac sigue vivo, planeando sus próximos conciertos y probablemente pensando en demandar a la tecnología por difamación póstuma.
