Un simple viaje al baño termina en una odisea de 560 kilómetros

Un simple viaje al baño termina en una odisea de 560 kilómetros
Andrew Simon, un joven de Rockford, Illinois, desapareció tras un inocente viaje al baño en una gasolinera. Cuatro días después, fue hallado sano y salvo en Nashville, Tennessee, a 560 kilómetros de distancia. Desorientado por una discapacidad, anduvo y pidió autostop sin rumbo, convirtiendo una simple parada en una aventura inesperada y de lo más peculiar.
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¿Quién no se ha despistado alguna vez en un viaje? Que si te pasas la salida, que si no encuentras el sitio… Pero lo que le pasó a Andrew Simon, un joven de 18 años de Rockford, Illinois, eso ya es harina de otro costal. Su historia es de esas que te cuentan y piensas: ‘Esto es de película, ¿verdad?’. Pues no, ocurrió de verdad y es, cuanto menos, desternillante y, a la vez, un alivio tremendo para su familia.

Todo comenzó el 14 de octubre de 2013, durante un viaje familiar de lo más normal. Andrew y su familia hicieron la típica parada técnica en una gasolinera con su tienda de conveniencia. El muchacho se excusó para ir al baño, algo que cualquiera de nosotros haría sin pensarlo dos veces. La cuestión es que, al salir, en lugar de volver por donde había entrado, Andrew se desorientó. ¿Resultado? Salió por la puerta equivocada y, sin saber muy bien adónde iba, empezó a caminar.

Lo que siguió fue una auténtica odisea. Andrew, que según sus familiares tiene una discapacidad del desarrollo, no estaba intentando huir, simplemente se había perdido de una forma monumental. Anduvo a pie, pidió autostop y, sin darse cuenta, puso rumbo al sureste. Mientras tanto, en Rockford, su familia y la policía estaban desesperados, iniciando una intensa búsqueda que se extendió durante cuatro largos días. Cada minuto era una agonía, sin pistas claras de dónde podría estar o cómo había desaparecido de esa manera tan extraña.

La increíble noticia llegó el 18 de octubre. Andrew fue encontrado en Nashville, Tennessee. Sí, has leído bien: ¡Nashville! Una distancia de unos 560 kilómetros desde Rockford. La policía de Nashville lo localizó desorientado, deshidratado y bastante cansado, pero afortunadamente, sin heridas graves. Había perdido peso, claro, después de andar y pedir aventones durante tanto tiempo, pero estaba vivo y a salvo. La descripción de su estado mental y su discapacidad explicaba el porqué de su desorientación y por qué no había podido comunicarse o pedir ayuda de forma efectiva para volver a su familia.

La alegría de la familia Simon fue inmensa. Después de la angustia, el alivio fue total. Agradecieron a todos los que ayudaron en la búsqueda y a la comunidad por el apoyo recibido. Es una historia que nos recuerda que la vida, a veces, nos depara las sorpresas más insospechadas y que un simple viaje al baño puede convertirse en la aventura más increíble y desconcertante de tu vida. Andrew no buscaba una escapada, sino que encontró una de las maneras más curiosas y largas de acabar su viaje al servicio.